El Padre Félix Varela proclamó la necesidad de la independencia como único camino para conformar la nación cubana. José Martí puntualizó que “Patria es humanidad”, pero Fidel Castro, con su visión del futuro, nos demostró que en la acción y el pensamiento contemporáneo estaba la clave de una Revolución verdadera.
Si Cuba hoy es un país digno y soberano, con la realización plena de un socialismo cada vez más democrático y participativo, se lo debemos a él.
Fidel fue una figura política que pensó por sí mismo. Su enfoque se basó ante todo en principios revolucionarios. En él, la teoría y la práctica del movimiento de los más vulnerables de Cuba, fue entrelazada con cada uno de ellos, hasta el punto donde cada uno fue indistinguible por sí sólo.
En la larga vida y obra del líder histórico, nunca se presentó una brecha entre la teoría y la práctica, estas fueron una sola.
Este legado aplicable universalmente, hace ahora parte del camino a seguir por los sectores progresistas de la humanidad, por las personas vinculadas a las fuerzas de izquierda y por los revolucionarios.


