Mayabeque, Cuba - La madrugada del 25 de noviembre  del año 2016  los  cubanos recibimos la noticia  que jamás hubiéramos querido escuchar,  imposible por demás,  no solo  para  los de acá sino   para muchos delos habitantes de la tierra: Fidel Castro Ruz, el Comandante del mundo, había fallecido.

La  noticia triste, terrible  lacerante, nos conmocionó  a todos, Salí y  sentí la noche  húmeda, apacible, intima. Entonces supe que Fidel tomaba el derrotero  hacia la verdadera  inmortalidad, camino que ya había comenzado a andar  desde el instante mismo en que hizo pactos con la historia y se  irguió  como el hombre imprescindible que seguirá siendo para todos.

Había  partido el constructor de utopías posibles, el que pueblo no llamó Presidente sino, simplemente Fidel ,  camino  iniciado  desde siempre,  desde las batallas estudiantiles de la universidad  ,  desde la odisea del Granma , desde Alegría de Pio ,  desde la vigilia  de la vida de guerrillero  con  el fango prendido a sus botas luego de difíciles travesías por ríos y montañas. Así de intenso fue el viaje  hacia el sol  de  este hombre que hizo realidad los sueños de Martí y entró triunfante a La Habana en aquel enero de palomas posadas caprichosamente sobre sus hombros.

El Comandante  está desde entonces y para siempre  en  la piel del mundo. Su legado es tan enorme que no  bastarán mil vidas  para eternizar su  homenaje.

Fidel queda sobre todo en la dignidad, y rebeldía de  los jóvenes de esta tierra  a quienes les legó el orgullo  de saberse cubanos, queda en este pueblo que no siente sonrojos en autodenominarse fidelista, queda en la obra más auténtica que jamás el planeta conoció. la Revolución Cubana .

Este 25 de noviembre los cubanos y todos los amigos del mundo  recordaremos  que hace 2 años  que  Fidel dejó de ser el hombre mortal para ser la idea, el referente, el símbolo.

Tal vez por eso  no buscamos palabra alguna  que intentara definir  la dimensión de una vida que es inabarcable y decidimos  intentar  acogerlo en lo más hondo de nuestro ser,  para intentar lo que puede ser una utopía  , una enorme pretensión, recreada en una frase  que nos compromete   más allá de las fronteras de su indómita isla: Yo Soy Fidel.

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