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La Revolución Cubana es la obra más trascendental de nuestro pueblo y es una sola iniciada en 1868 y que llega firme y soberana hasta la actualidad.

Hoy el Presidente de la nación es un hombre formado en la escuela de Fidel, heredero de su ejemplo y su legado: Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Continuar la hazaña de seguir haciendo patria libre e independiente, frente al hostigamiento del más poderoso imperio es su misión.

Cuenta para ello con el respaldo de todo el pueblo que lo respeta y admira por su sencillez, capacidad y disposición a darlo todo por la Revolución.

Estar cerca de los cubanos, escucharlos y atender sus requerimientos y sabiduría es premisa de su gobierno y una muestra más que elocuente de que es continuador del legado de Fidel.

Díaz-Canel es el presidente que queremos los cubanos el que el pueblo eligió y apoya para que el país siga adelante. Cuba es ese paradigma de dignidad que las Naciones admiran y reconocen y la voz del mandatario de la isla se levanta con autoridad para asegurar que Fidel somos todos los que estamos dispuestos a defender la libertad a cualquier precio.

El presidente cubano es continuador de las ideas de Fidel, defensor de los principios que nos inculcó y un revolucionario íntegro por eso el pueblo lo sigue y le responde.

En una ocasión, en respuesta al periodista Luis Báez, Fidel le aseguró que su principal mérito era estar vivo.

Hoy ese sigue siendo su principal mérito porque está vivo entre nosotros. Sus ideas nos guían, su ejemplo nos señala el camino y su coraje nos da fuerzas para enfrentar los nuevos desafíos. Fidel está en Díaz-Canel nadie lo dude porque él es continuidad. (BSH)

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Categoría: Fidel, la huella eterna
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