Perpetuar la historia patria y el legado del invicto Comandante en Jefe es un deber de todos los cubanos.
El vÃnculo permanente, la entrega sin lÃmites y la preocupación de Fidel por la formación de las viejas y nuevas generaciones lo convirtió en un ejemplo de lÃder, precepto y sÃmbolo eterno para la formación y orientación del pueblo cubano.
A propósito de cumplirse en el dÃa de hoy 3 años de su partida, los nicolareños al igual que miles en toda la isla desempeñan un papel de extraordinario valor.
Lo expresan a diario a través de sus acciones, sus valores de altruismo, valentÃa, modestia, sacrificio, solidaridad, responsabilidad, asà como de sus preceptos éticos y morales, aquellos que profesara en vida.
La figura y legado de nuestro lÃder histórico Fidel Castro, la influencia de su pensamiento en las actuales generaciones, asà como la concepción fidelista de que Un mundo mejor es posible si todos contribuimos a su desarrollo y bienestar desde la base de los preceptos socialistas, está presente a cada momento en el quehacer de cada ciudadano de esta isla.
Nosotros los cubanos, hoy más que nunca, después de tres largos años de sufrir su ausencia tenemos grandes desafÃos ante la inminente campaña obstaculizadora del infame gobierno del norte.
Somos nosotros, las actuales y futuras generaciones las que tenemos planteada una batalla ideológica fuerte y somos por tanto los que debemos mantener y resguardar los logros de la Revolución Cubana forjada por Fidel.
Ese que está vivo en cada obra instituida a favor del bienestar de todos y cada uno de los cubanos.
Revivir el aniversario de su muerte nos convoca hoy a repasar su legado, sus grandes virtudes, su estirpe de titán.
Fidel nos mostró un mundo nuevo, nos devolvió la felicidad, desde el humanismo, la solidaridad y la ética que lo caracterizaba.
Rompió viejas creencias, arremetió contra las agresiones del imperialismo y desarrolló la educación, la salud, la cultura, la ciencia, el deporte al alcance de todos los que antes habÃan sido excluidos de esos privilegios.
Esa gran virtud constituye su legado, el brindar a los demás, en servir al pueblo que lo amparó y lo ampara a pesar de su partida. (BSH)










