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La Habana, Cuba__ Hace ya un año de su partida. De cuando Raúl, hermano de sangre y de ideales, anunció la muerte de Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el hombre que fundó una Patria nueva como la soñaron Martí y otros próceres, publica Radio Reloj.

Siempre supo que para un revolucionario nunca hay descanso, ni siquiera al final de su vida. Y asumió su misión como guerrero indomable frente a las balas y genio político en la conducción del pueblo cubano por un camino largo y escabroso para construir una sociedad más digna.

Regenerar un país. Tal fue la hazaña emprendida por Fidel tras la victoria militar de 1959. Ese año, en realidad, empezó la verdadera Revolución.

Su estirpe de líder y estratega alcanzó cotas aún más altas, al forjar la unidad imprescindible para salvar a Cuba, carcomida por la desigualdad social, la inmoralidad política, la servidumbre a Estados Unidos.

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Categoría: Fidel, la huella eterna
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