Bayamo: El miembro del Buró del Comité Central del Partido, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó las palabras centrales del acto político-cultural por el aniversario 66 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, publica el periódico Granma.
“Ante la Generación histórica que nos acompaña pronunciaré las palabras centrales de este acto, en la misma plaza donde el Comandante en Jefe, en igual fecha de 2006, presidió y clausuró por última vez una conmemoración del Día de la Rebeldía nacional”, destacó Díaz-Canel.
“Hablo en nombre de los agradecidos, los que enfrentamos el desafío de empujar un país…”
Agradece a la generación histórica.
Esta provincia, honrada con el nombre de la nave que trajo a tierra cubana a 82 de sus hijos, es también cuna de nuestra nacionalidad, de nuestro himno, de la Revolución que comenzó Céspedes en 1868 y del Ejército Rebelde que la trajo a nuestros días con Fidel al frente.
No es casual, por tanto que en Granma esté el segundo cuartel asaltado aquella mañana, el Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo que hoy, convertido en parque museo, lleva el honroso nombre de Ñico López, uno de los jefes de la acción en esta ciudad; gran amigo de Raúl, en cuyo despacho ocupa un lugar de honor la foto del muchacho de los grandes espejuelos negros.
Ñico cayó asesinado en las horas posteriores al desembarco del Granma, pero no ha estado ni un minuto ausente de la obra revolucionaria a la que se entregó con tanta pasión y fe en el triunfo.
Eran hermanos más que amigos, aquellos hombres y mujeres que pusieron por delante a la nación, que pensaron al país como una familia.
De ellos venimos nosotros y es muy importante que nuestro homenaje, anual o cotidiano, no se quede encerrado en un acto, en unos versos o unas palabras de efemérides.
La Revolución, que necesita ahora que demos la gran batalla por la defensa y por la economía, que le rompamos al enemigo el plan para destrozarnos y asfixiarnos.
Precisa, al mismo tiempo, que fortalezcamos en nuestra gente la espiritualidad, el civismo, la decencia, la solidaridad, la disciplina social y el sentido del servicio público.
A pesar del dolor, de la pérdida física de esos seres de otro mundo de la Canción del elegido, los sobrevivientes de aquella epopeya, guiados por Fidel, no se lamentaron nunca, no se fueron a llorar a los rincones por sus compañeros muertos o asesinados.
Cinco años, cinco meses y cinco días después de los asaltos a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, negando el supuesto fracaso del 53, llegaría el triunfo del 59. El revés se había convertido en victoria.
La explicación del milagro de un grupo de hombres terminara derrotando a uno de los ejércitos mejor armados del continente, solo puede encontrarse en los valores más sobresalientes de la Generación del Centenario, sentido de la justicia, lealtad a una causa, respeto por la palabra empeñada, confianza en la victoria, fe inconmovible en el pueblo y la unidad como principio.
Nuestros padres y maestros nos enseñaron que era fácil quebrar las varitas separadas, pero es imposible partir un haz de varitas unidas.
Nos toca pensar como país porque nadie va a pensar por nosotros.
Vamos por más, porque todos somos Cuba y somos continuidad.
¡Patria o Muerte Venceremos!










