Mayabeque, Cuba - En el período de 1912 a 1897 la historia constitucional de Cuba transita por diferentes momentos. El primer texto constitucional aplicado a nuestro país fue en 1812 bajo la colonización española y ende asumía la Carta Magna de la nación ibérica.
En 1869 nace la Constitución de Guáimaro necesaria para lograr la fructificación del movimiento de liberación que acababa de surgir, la creación de un estado nacional único que lograra la unidad de los cubanos. Sin embargo, en el seno de ella persistían importantes contradicciones que lastraban tal empeño, motivadas no solo por la influencia de corrientes políticas anteriores, sino también por intereses regionales, reflejados después en la Asamblea como problemas conceptuales de mando y métodos.
Por sus proyecciones democráticas, libertarias y antiesclavistas, proporcionó una adecuada base programática a la revolución, aunque la estructura y el funcionamiento político resultaban demasiado complejos para aplicarse con efectividad en medio de la guerra.
El 15 de marzo de 1878 ocurre la Protesta de Baraguá. Ese mismo día surge la segunda Ley Fundamental de la nación cubana, la Constitución de Baraguá.
El testo estableció la unidad orgánica de poder que denominó Gobierno Provisional, que estaría compuesto por cuatro individuos. En este se reunían las funciones legislativas y ejecutivas, dejando a un lado la concepción estructural de tres poderes asumidos por la Constitución de Guáimaro.
Esta concepción es el antecedente histórico de las siguientes constituciones redactadas y aprobadas durante la guerra iniciada el 24 de febrero de 1895, y marca el inicio de una legislación verdaderamente autóctona para organizar la vida económica, política y social del país.
En 1895 teniendo como uno de los sustentos la Constitución de Baraguá se aprueba la Constitución de Jimaguayú donde se expresa que la Revolución se hacía por la independencia y creación de Cuba en República Democrática y declaraba solamente la separación de la Monarquía española y su constitución como estado libre e independiente con gobierno propio.
Careció de parte dogmática, al no regularse derecho o garantía constitucional alguna, lo que significó un retroceso en la historia del reconocimiento de estos derechos.
Para 1897 un nuevo texto entra en vigor, la Constitución de la Yaya que subraya el ideal de una independencia total y sin concesiones; y llega a su punto más alto la fuente del derecho constitucional mambí al ser expresión de la radicalización del pensamiento político cubano.
En comparación con las anteriores esta constitución expone de mejor forma el deber de servir a la Patria, planteando por primera vez como parte de esto el deber del servicio militar. Además plantea los requisitos para ser ciudadano cubano. Señala, de manera más acabada y completa, la parte orgánica al redactar de mejor forma cuestiones tales como las atribuciones de los órganos y los principios de su funcionamiento.
Estas Constituciones aprobadas antes de 1900 y en pleno período colonial coinciden con lo estipulado en el actual Proyecto de Constitución de la República de Cuba en cuanto a la necesaria independencia, la unidad de los cubanos, el inicio de legislaciones autóctonas y de radicalización del pensamiento político cubano.
Por eso, la aprobación del proyecto de Carta Magnal, es sin dudas una forma de reconocer los esfuerzos de quienes en diferentes momentos de la historia de este archipiélago, entendieron que sin libertad, soberanía y actuar común no puede haber Patria.


