Cuba__ Todo el pueblo de Cuba participa en un verdadero ejercicio democrático, en el análisis y discusión del Proyecto de la nueva Constitución. Cubanos en otros paÃses opinan y proponen modificaciones a su contenido, según publica Granma.
El ejercicio democrático es parte circunstancial del sistema  escogido y sin temor alguno llamamos socialista.
No son reformas neoliberales ni concesiones a organismos financieros internacionales. Forman parte de la génesis de la gigantesca obra.
En los análisis actuales del Proyecto, la masividad se hace evidente y quienes ya tuvieron la experiencia en una asamblea de barrio, pueden constatar cuán cimentado está el pedestal en el que se afianza el sistema democrático cubano.
En la nueva Carta Magna se «defiende y protege el disfrute de los derechos humanos y repudia cualquier manifestación de racismo o discriminación».
De igual forma en el párrafo 138 del ArtÃculo 39, se especifica: «el Estado cubano garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con el principio de progresividad y sin discriminación. Su respeto y garantÃa son obligatorios para todos».
En el párrafo siguiente, el 139, se concluye: «Los derechos y deberes reconocidos en esta Constitución se interpretan de conformidad con los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Cuba».
Para una mayor comprensión por parte de todo el pueblo, se explica en el glosario que «indivisibilidad de los derechos» significa que los derechos humanos no pueden ser divididos ni fragmentados.
«Interdependencia de los derechos» es reconocer que todos los derechos humanos están entrelazados unos con otros. «Para la realización de un derecho humano será necesaria la realización de otros derechos; si es vulnerado un derecho es innegable que se comprenderán violentados otros».
Y que «universalidad de los derechos» supone que todas las personas disfrutan de todos los derechos humanos, sin distinción alguna.






