Ciego de Ávila__  Contextualizados, con abundante inteligencia colectiva, sin preguntas pendientes, transcurren los intercambios acerca del nuevo Proyecto de Constitución de la República de Cuba, según publica Granma.

Todas las propuestas, sin excepciones, serán valoradas por la comisión parlamentaria; y un nuevo proyecto, actualizado, volverá a la Asamblea Nacional, donde se discutirá nuevamente y el texto será sometido a ratificación en referendo popular mediante el voto directo y secreto de cada ciudadano.

Los debates devienen en acción democrática, en tribuna popular donde cada quien expone su verdad. Sin embargo, aunque hay artículos, como los referidos a la ciudadanía, la propiedad, el matrimonio... que suscitan mucho debate; otros, como los emanados del Título V: Principios de la Política Educacional, Científica y Cultural, también ocupan el centro de la participación popular, aunque con menos intervenciones, pues para nadie es secreto que, luego de enero de 1959, no se ha descansado en el fomento y la promoción de la historia de la nación, y en la formación de valores éticos, morales, cívicos y patrióticos en los ciudadanos.

Sobre este y otros asuntos relacionados con la creación artística, hubo quien habló de carencia de contenidos, si entendemos el arte como un producto del ser humano, y esto es realmente lo que se encuentra en auténtica decadencia en exponentes de determinadas manifestaciones, sobre todo en la música, donde existen autores y agrupaciones que priorizan los contenidos banales, en beneficio de lo económico y en detrimento de lo social.

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