Mayabeque, Cuba: Para cualquier persona, el nombre de Arturo Tuero no significaría mucho, sin embargo, en Quivicán este hombre es símbolo del Banco de Créditos y Servicios. Según la voz de los pobladores en la localidad existen dos de estas instalaciones, el Popular de ahorro y el de Arturo.
Esa referencia es muestra de un reconocimiento social para nada fortuito, sino producto de la consagración, sentido de pertenencia y laboriosidad, impregnados en alguien que a pesar de los años y los achaques propios de la edad no deja de ser perfectible en su labor.
En los años acumulados dentro del sistema financiero cubano, transitó por varias unidades que han tenido la suerte de tenerlo, el Banco Garrigo, de Bejucal, en tiempos capitalistas, el de San Antonio de los Baños, Batabanó, Güira de Melena y La Salud, hasta que en 1978 fue designado para ocupar la dirección de la entonces Agencia 181 de Quivicán.
Arturo guarda con celo sus múltiples conocimientos, trabajadores de avanzada en 1971, vanguardia provincial por varias ocasiones, diplomas por su gestión eficiente y resultados como dirigente en varios años, además ostenta la Orden Enrique Hart y el Sello por los 55 años de servicio en el sector.
Sin embargo no es la larga lista de méritos lo que lo hace especial sino su amor por el trabajo, ese que no se premia con nada en el mundo.
La experiencia que posee lleva a su colectivo de trabajo hacia el logro de disímiles reconocimientos, siempre con una palabra de aliento y el carácter afable que le caracteriza.
Arturo Tuero es como un árbol firme que cobija y da frutos a las nuevas generaciones de bancarios, esos que lo creen inmortal porque así merece serlo.
Felicitaciones a él y a todos los economistas en su día, por hacer fácil lo que es un problema de gran cuantía para todos.(adm)


