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Pocas veces se puede reunir un pueblo con más alegría y más justificado orgullo que esta vez, en realidad se merece este honor. Primeras palabras de un discurso histórico, 8 de noviembre de 1961. A Fidel se le veía feliz, compartía con los protagonistas la victoria por el saber, por la luz.

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Categoría: La huella de Fidel en Mayabeque
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