La encuentro pasando un paño húmedo por aquel retrato que preside la sala, en un lugar privilegiado en el que convergen todas las miradas de aquellos que la visitan, día a día, allí aparece ella con su sonrisa, la más plena que le conozco, junto al Comandante Fidel Castro, lo mira embelesada y recuerda aquel día del año 1981, en la que vivió la experiencia más hermosa de su vida, haber conocido a Fidel.


