Corría el año 1976, hacía solo dos meses había iniciado un nuevo curso escolar y una inesperada visita convirtió a Dania Rojas Boligan en la niña melenera que le pidió una escuelita a Fidel.
Corría el año 1976, hacía solo dos meses había iniciado un nuevo curso escolar y una inesperada visita convirtió a Dania Rojas Boligan en la niña melenera que le pidió una escuelita a Fidel.