Hay hombres que no pueden enmarcarse en una época porque desafían el tiempo, crean, fundan y perduran.
Ese es el caso de Fidel Castro, el cubano que tuvo el talento y la capacidad de sintetizar el pensamiento revolucionario que le antecedió y ponerlo en función de la libertad de su patria. Porque el Comandante en Jefe educó al pueblo en principios y valores, formo una conciencia política que convirtió a Cuba en baluarte de la dignidad y la justicia social.
Fidel está en la posición firme y valiente de nuestro gobierno y partido frente a las agresiones del imperio, en la resistencia y perseverancia de los cubanos ante los más difíciles obstáculos, en la capacidad de reconocer errores y avanzar y de estar siempre del lado de las causas nobles y justas, en la solidaridad que Cuba ofrece, en el espíritu intransigente y revolucionario que irradia la nación.
Este hombre es heroísmo y compromiso, energía multiplicada en el pueblo y fuerza que inspira y guía. Su ética insobornable, su visión de futuro y su lealtad sin límite son valioso patrimonio que los cubanos defendemos.
El Caguairán de los cubanos está presente porque hay Revolución en esta Isla, hay dignidad y patriotismo. Sus ideas están sembradas en la conciencia popular.
Cuba es un país respetado y admirado en el mundo entero y eso se lo debemos a Fidel y al magisterio de su liderazgo al frente de la nación.
Los que vivimos en la Cuba de Fidel somos privilegiados y hay que honrar ese privilegio para que Fidel siga vivo y latiendo en el corazón de todos los revolucionarios. (IVP)


