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Mayabeque, Cuba: Hay homenajes que no tienen lugar en el olvido, sobre todo si se trata de un ser humano único, diferente, hidalgo y símbolo, aunque ya no esté entre nosotros.  Me refiero a Fidel, el de la inmensa despedida humana tras su pérdida física el 25 de noviembre de dos mil 16.

"Esté donde esté, como esté y con quien esté, dijo Gabriel García Márquez, Fidel Castro está allí para ganar…Nadie podrá ser más obsesivo que él cuando el asunto sea llegar a fondo a cualquier cosa.  Y con él sigue la Revolución, construida desde la raíz hasta llevarla a la Sierra, hacerla avanzar victoriosa por los llanos y llegar a pueblos y ciudades entonando cantos de libertad".

Nací con esta Revolución y me críe en ella. Aquellas imágenes de Girón con Fidel lanzándose de un tanque permanecen grabadas en mi memoria, sus discursos en las Naciones Unidas, el estremecimiento de tantas y tantas ciudades del mundo ante su paso, los vítores, los saludos, las sonrisas, también las lágrimas.

Lo recuerdo junto al pueblo, desandando caminos y carreteras, extendiendo su mano, cargando a un infante, besando a una anciana, levantando su mano para saludar a quienes hoy le sigue queriendo y lo respetan porque, el sigue entre nosotros.

Nadie puede decir que dejó de luchar. La vida regaló a los cubanos un hombre que sigue haciendo historia, ejemplo de irreverencia ante quienes pretenden humillar a los pueblos, un líder que, pluma en mano, fue capaz de hacer lo que muchos temen: enfrentar abiertamente a los poderosos de este mundo, a aquellos que todavía miran por encima del hombro a los humildes.

Como también dijo García Márquez, "Fidel fue un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues, incapaz de concebir ninguna idea que no fuese descomunal".

Nos dejó su ejemplo inmortal, por eso quiero agradecerle lo que soy y somos, los sueños y las esperanzas que sembró en todos, su fe en la victoria y sus ansias de libertad. Tres años después de su adiós definitivo, sus enseñanzas siguen marcando la ruta para aquellos que piensan que la humanidad merece otro futuro, por el que el luchó hasta el último segundo de su vida.(adm)

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Categoría: Fidel, la huella eterna
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