La partida del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hacia la inmortalidad conmocionó a Cuba y el mundo, dejó profundas huellas en el alma de la nación, en especial en los jóvenes.
Todavía permanecen frescas en la memoria el recuerdo de sus cenizas atravesando la Isla. De igual modo se multiplican las promesas de fidelidad, respeto y honra al legado del hombre que devolvió la dignidad a un país y que hizo tanto por las naciones más humildes del orbe.
La nueva generación ratifica con lealtad que este pueblo de Fidel, su Patria y sus ideas no han muerto, viven hoy más que nunca.












