Un día como hoy, las flores irradian belleza y candidez, porque nació un ser digno de recibirlas en su homenaje más solemne. Ese caballero de barba y limpia sonrisa, que se presenta como uno de los forjadores del destino de nuestros más gloriosos momentos de Revolución.
Camilo Cienfuegos llegó para quedarse en los corazones de los cubanos. Nació para permanecer en cada niño, joven, en los obreros de hoy, en los hombres del mañana.
Él no es solo esa repetida imagen sobre los espejos del agua, donde nos reflejamos todos cuando lanzamos flores en su nombre. Es lealtad, virtud, coraje y valentía infinita.
Es un ser inigualable. Peleó como un barbudo de la vanguardia en lo más alto de las lomas y ganó la admiración de su pueblo, quien lo declaró Héroe.
Nunca ha sido más gloriosa esta tierra, como aquel 6 de febrero, día en la que vio nacer a la figura de todos los tiempos, al Camilo patriota, hermano, compañero, amigo. (LHS)












