Su esencia humanista constituye fuente de inspiración para más de una generación. Aunque la necesidad de contribuir a la liberación de otros países habló más fuerte, siempre llevó con su mochila de campaña su profesión. El Che dedicó gran parte de su tiempo a la lucha de guerrilla, pero un día su corazón quedó dividido al aparecer el verdadero amor. Aleida Guevara confiesa momentos inolvidables junto a su padre, ese hombre excepcional que dejó su huella en la historia de Latinoamérica.


