Pronunciar su nombre provoca una indescriptible admiración y un mar de incontenible emoción en la garganta, pero también es una convocatoria al compromiso irrenunciable de no abandonar las batallas más fuertes luchar con optimismo y fe en la victoria como siempre nos ha enseñado Fidel. Ese es el mejor homenaje de cada cubano en este agosto en que el ángel de Cuba cumple 90 años.

Compartir / Share

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter