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El aire está espeso

La alfombra manchada,

Las luces ardientes,

Revuelta la sala;

Y acá entre divanes

Y allá entre otomanas,

Tropiézase en restos

De tules, -o de alas!

Un baile parece

De copas exhaustas!

Despierto está el cuerpo,

Dormida está el alma!

¡Qué férvido el valse!

¡Qué alegre la danza!

¡Qué fiera hay dormida

Cuando el baile acaba!

Detona, chispea,

Espuma, se vacía,

Y expira dichosa

La rubia champaña:

Los ojos fulguran,

Las manos abrasan,

De tiernas palomas

Se nutren las águilas;

Don Juanes lucientes

Devoran Rosauras;

Fermenta y rebosa

La inquieta palabra;

Estrecha en su cárcel

La vida incendiada,

En risas se rompe

Y en lava y en llamas;

Y lirios se quiebran,

Y violas se manchan,

Y giran las gentes,

Y ondulan y valsan;

Mariposas rojas

Inundan la sala,

Y en la alfombra muere

La tórtola blanca.

 

Yo fiero rehuso

La copa labrada;

Traspaso a un sediento

La alegre champaña;

Pálido recojo

La tórtola hollada;

Y en su fiesta dejo

Las fieras humanas;-

Que el balcón azotan

Dos alitas blancas

Que llenas de miedo

Temblando me llaman.

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Categoría: Obras
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