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Santo Domingo__ Los vínculos del Héroe Nacional cubano, José Martí, con República Dominicana estuvieron centrados en la preparación de la última gesta independentista y muy vinculados a la figura de Máximo Gómez como principal jefe militar del Ejército Libertador, publica Prensa Latina.

Carlos Rodríguez Almaguer, historiador cubano, indica que realmente el vínculo de Martí con República Dominicana comenzó desde mucho antes de venir por primera vez a este país.

Desde 1877 el Apóstol de las guerras de independencia en Cuba, se interesaba por la figura de Gómez, a quien escribe antes de terminar la Guerra de los 10 Años (1868-1878) para recopilar elementos para una historia de Cuba que estaba escribiendo.

Luego, en Nueva York, en 1884, conoce una obra dominicana que rinde tributo a las luchas de los aborígenes taínos, la novela Enriquillo, de Manuel de Jesús Galván (1834-1910), que lo ayuda a consolidar lo que conoció desde su estancia en México en 1875 y en Guatemala (1877-1878) sobre los originarios latinoamericanos.

Al final de la década de 1880, en las páginas de la revista La América, Martí publica su escrito Maestros ambulantes, en respuesta a una pregunta que le hace un amigo desde Santo Domingo sobre cómo se podían poner en práctica sus propuestas pedagógicas en Latinoamérica.

Agrega que ya como parte de la Junta Revolucionaria de Nueva York, en 1887, Martí dirige una carta a Gómez, quien se preparaba para fomentar un plan agrícola en Laguna Salada (Montecristi), pidiéndole su disposición para integrarse a la nueva guerra independentista que preparaban.

“Martí comienza a organizar el Partido Revolucionario Cubano para la independencia en abril de 1892 y ese mismo año, a través de cartas que intercambia con veteranos cubanos, conoce que Gómez lo consideraba hombre honesto, limpio y valiente, capaz de pelear por su patria”, añade Rodríguez Almaguer.

Asegura el historiador que aquello provoca que Martí realice la primera de sus tres visitas a República Dominicana y vaya a Montecristi, en septiembre de 1892, al encuentro con Gómez, para sumarlo a la organización militar de la guerra.

Describe que la conversación se realiza durante dos días y tres noches en la casa de la finca La Reforma, en Laguna Salada, y es reseñada por el propio Martí en un artículo que escribirá años después que se llama El General Gómez.

Allí Martí muestra su admiración por la sagrada tierra dominicana donde tres generaciones se alzaron en armas para defender su derecho a ser libres mientras Cuba todavía era una colonia de España, apuntó.

Indica que la segunda visita que hace Martí a República Dominicana la realizó en 1893 y fue exclusivamente a Montecristi, donde tuvo un día y algo más de duración, y se dedicó a hacer consultas con Gómez, para de ahí regresar de inmediato a Nueva York.

La última visita de Martí a República Dominicana fue en 1995 y es cuando permanece más tiempo en el país, señala Rodríguez y explica que ocurre después del fracaso de la expedición de La Fernandina, en la que los tres vapores con armas son incautados por las autoridades estadounidenses y Martí tiene que pasar a la clandestinidad y salir de Nueva York el 31 de enero de 1995.

Martí llega el 7 de febrero a Montecristi por tercera vez, explica a Gómez lo ocurrido con La Fernandina y acuerdan tomar medidas urgentes, porque ya la orden de alzamiento en la Isla estaba dada, por lo que comienzan entonces a hacer preparativos para trasladarse hacia Cuba, relata.

Señala que carecen de dinero porque los dos mil pesos disponibles son enviados a Antonio Maceo, que está en Costa Rica, en la Colonia Nicoya, con un grupo numeroso de oficiales listo para viajar al oriente de Cuba tan pronto llegara el vapor que debía recogerlos.

En esas labores organizativas estaban Gómez y Martí el 24 de febrero de 1895 cuando estalla la guerra. Se enteran dos días después cuando se trasladaban de Santiago de los Caballeros hacia Montecristi, observó.

El investigador señaló que el 9 de marzo el Listín Diario informa que Gómez y Martí están en Cuba, algo incierto debido a una deficiente traducción de El Herald, pero que obliga a acelerar preparativos y lleva a Martí al escenario de la guerra.

Nombran una comisión integrada por José María Rodríguez y Paquito Borrero, junto con Federico Henríquez y Carvajal, para que se entrevisten con el presidente dominicano Ulises Heureaux, conocido como Lilis (1845-1899) de manera secreta y soliciten fondos para una expedición, indica.

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Categoría: Martí en el Mundo
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