1. Construcción de una historia

Se basa en elaborar una pequeña historia que vincule todos los elementos a memorizar. Se puede utilizar para recordar fechas, nombres y elementos de un listado.

La historia en sí debería ser breve y significativa, para facilitar la memorización de unos datos, y no de presentar un estímulo demasiado complejo que suponga un aprendizaje extra.

2. Utilizar acrónimos

De gran utilidad para recordar fórmulas y listados, esta técnica utiliza las iniciales de las palabras para formar otra que permita el recuerdo de todas. Utilizar pistas muy concretas para rememorar la información.

3. Crear una ruta imaginaria

Se trata de un truco mnemotécnico conocido si bien puede ser complejo si las asociaciones no se hacen bien. Su funcionamiento es simple, se trata de crear una ruta imaginaria en la cual vinculen los diferentes puntos de referencia a los nombres o elementos que estudiar. Para ser efectiva es necesario ser capaz de recordar la asociación (por ejemplo que sea el lugar donde se compra, tengan un color parecido, etc.).

4. Emplear el sentido del humor y la imaginación

Los estados emocionales positivos facilitan la memorización. Por este motivo intentar vincular humor y estudio, siempre que se realice en su justa medida y con unos conocimientos previos suficientes, puede ser de gran utilidad para recordar mejor lo estudiado. El uso de pequeños juegos, así como adivinanzas, puede resultar provechoso.

5. Utilizar tus gustos y hobbies

Otra técnica mnemotécnica que facilita la consolidación del material en la memoria es salpicar el proceso de estudio con cosas que gusten. Por ejemplo, intenta vincular el material a estudiar a tus series, películas o libros favoritos, o intenta imaginar una relación con las cosas que te apasionen, tus hobbies.

6. Vincula lo nuevo a lo viejo

Para poder aprender de manera fácil y efectiva es necesario ser capaz de dotar de sentido a la información que nos dan. La mejor forma de hacer esto es relacionar el material a aprender o retener con conocimientos previos o experiencias vividas. Así, la información nueva no debe crearse de cero, sino que se vuelve una profundización de cosas que ya vistas o vividas con anterioridad, necesitando menos esfuerzo para codificar el material y memorizarlo. Estamos hablando del aprendizaje significativo. (LHS)

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