Mayabeque, Cuba: La esterilización y castración de animales domésticos y callejeros más allá de controlar la sobrepoblación, ofrecen múltiples beneficios para la salud que la sociedad debe conocer. Bajo esta premisa, se trabaja activamente en la sensibilización sobre el bienestar animal.
En este contexto, los estudiantes de Medicina Veterinaria de la Universidad Agraria de La Habana «Fructuoso Rodríguez Pérez» se capacitan en técnicas quirúrgicas como parte esencial de su formación práctica. A través de proyectos de extensión universitaria, los futuros profesionales han liderado campañas de desparasitación y cirugía tanto en el campus como en zonas aledañas.
Susanne Reyes León, presidenta de la FEU en dicha facultad, explica la logística de estas intervenciones: «Realizamos actividades tanto en la universidad como en comunidades cercanas, específicamente en el Guayabal, donde hemos desarrollado jornadas de desparasitación y esterilización de caninos. Estas campañas buscan frenar la proliferación de animales callejeros. En el caso de los machos, la castración reduce la producción de hormonas, disminuye los niveles de agresividad y mejora el temperamento que suelen adquirir cuando hay hembras en celo, evitando que marquen territorio o se peleen por el instinto gregario».
Reyes León compartió además una experiencia reciente en el campus. «Hace un tiempo tuvimos un problema en la universidad con un perro de gran tamaño que se tornaba agresivo con otros animales cuando las hembras entraban en celo. Tras ser castrado, su conducta cambió positivamente. Actualmente, cada perro o perra que llega a la institución es esterilizado. No siempre podemos retenerlos, pero al intervenir quirúrgicamente evitamos que se gesten fuera del campus. Nos hacemos cargo de ellos, pero lo hacemos de forma responsable para no sobrepasar nuestra capacidad de alimentación y cuidado».
De igual forma, la evidencia científica y el consenso de especialistas confirman que este procedimiento garantiza una mejor calidad de vida.
Orlando Naranjo Pérez, quien optó por este proceso para su mascota, comparte su testimonio: «Soy dueño de una perrita de dos años llamada Kiara. Al año y dos meses tuvo una camada de ocho cachorros y, tras su recuperación, decidimos en familia esterilizarla. Los beneficios han sido notables: ahora se alimenta mejor, tiene una conducta más pasiva y está menos estresada. Además, ya no corre el riesgo de contraer diversas enfermedades asociadas. Considero que fue la decisión correcta».
Naranjo subraya la importancia social de esta práctica: «Desde el punto de vista del bienestar animal, esto es fundamental para disminuir el abandono. Muchas personas optan por dejar a los animales a su suerte cuando las perras dan a luz y no pueden hacerse cargo de las camadas. La esterilización es la mejor forma de prevenir que más animales terminen descuidados en las calles».
La decisión está en sus manos: elija siempre la salud y la responsabilidad hacia su compañero fiel. (rda)
