Un emblemático inmueble del poblado de Tapaste, en San José de las Lajas, Mayabeque news, renace gracias a una inversión millonaria que busca convertirlo en la sede del Proyecto de Desarrollo Local sociocultural (PDL) Luz de luna.
Tapaste era como un imán. La fama del dulce de guayaba que elaboraban los vecinos de manera artesanal en sus propias casas, atraía a personas de otros poblados. Pero lo que más cautivaba a los visitantes era la intensa vida cultural y recreativa que emanaba del cine, la Casa de Cultura, el Círculo social. En esta última instalación, se celebraban festivales de danza, música y teatro; pero también lo frecuentaban repentistas, músicos, humoristas, titiriteros y otros juglares, que endulzaban la espiritualidad de esta comunidad centenaria.
Hoy, aquellas vivencias suspiran con nostalgia en el recuerdo de lugareños y forasteros. Es que hace casi catorce años, el local, ya deteriorado, apagó la música y el jolgorio, cerró sus puertas y abrió brechas a las bibijaguas, el abandono y el olvido. Mientras la gente se lamentaba por la destrucción del edificio, Sandra Alfonso Lugo, economista y emprendedora con raíces tapasteñas, se detuvo ante el recinto y visualizó la manera de rescatarlo.
La locura de Sandra
Dice la mamá de Sandra, Idania Lugo Mesa, que cuando a su hija se le mete algo en la cabeza no para hasta conseguirlo. Y de ello, Sandra, una mujer pequeña de estatura pero con una determinación de hierro, está dando pruebas. La precariedad del Círculo social al principio le inspiró dudas y temor; parecía talmente que podría venirse abajo en cualquier momento. Se necesitaba, además de una suma millonaria para renovarlo, argumentos sólidos para convencer y paciencia para tramitar en las instancias gubernamentales y administrativas la idea que se convertiría en el proyecto más importante de su vida.
Sandra no tenía dinero, pero la animaba un propósito: devolver a su madre y a sus coterráneos el espacio que los hizo felices. Su hija, Osmailys, técnico de Capital Humano, le siguió la corriente, y no fue la única.
Del Banco de Inversiones (Bancoi), entidad financiera de la que jamás había escuchado, obtuvo los fondos para ejecutar la inversión. Confiaron en ella, gracias al respaldo de su esposo, el ingeniero mecánico Guillermo Centurión Blanco, titular de la Mipyme de Mayabeque, Construcciones Centurión. El suyo, se convirtió así en el primer proyecto sociocultural cubano que recibió un préstamo de esa magnitud.
Antes de comenzar la obra constructiva, Sandra, además de usar su pericia como economista, se asesoró con expertos de otras disciplinas: Historia, para conocer los antecedentes del inmueble que pretendía renovar, sin alterar determinadas características patrimoniales; Zoología y Entomología, para controlar y eliminar la plaga de bibijaguas que tanto daño había provocado en los cimientos; Sociología, para indagar acerca de los gustos y preferencias de los diferentes grupos etarios y entender el impacto que tuvo en la población la pérdida de este centro cultural recreativo.
Todo ello fundamentó la propuesta que, finalmente, en el segundo semestre de 2025, recibió el visto bueno de las autoridades locales y de la Dirección de Desarrollo del Gobierno Provincial.
Centurión
Rescatar el Círculo social ha significado un tremendo desafío para Centurión. Lo confesó cuando conversamos entre la arena, el cemento y lo nuevo que nacía donde lo roto había hecho casa: “Es un reto reconstruir un inmueble que es insignia para el pueblo de Tapaste. La población está ávida por tener un espacio donde recrearse porque no lo tiene, y esa presión le pone un poquitico de salsa a la ejecución de los trabajos.”
Cuenta, que lo primero fue desobstruir el sistema de drenaje alrededor. Se trata de dos construcciones, una hecha independiente de la otra, pero con una de las placas superpuesta que ha estado provocando fricciones y fracturas en las paredes. Centurión, como ingeniero mecánico y tras el dictamen favorable de una Empresa de Proyecto, decidió conectar ambas estructuras y a la vez estabilizarlas y reforzarlas. En el salón principal, el piso estaba hundido. Se sacaron 20 metros cúbicos de material extraído por las bibijaguas durante más de una década. Pusieron una nueva carpintería y se restaurará el portón de dos hojas del recibidor, sin alterar sus características originales. El escenario se renovó a partir de una estructura metálica y quedó recubierto con madera. Los baños se rehabilitaron y la instalación hidráulica, sanitaria y eléctrica, también. Todavía queda por hacer, subrayó.
Sociedad El grito de Baire
María Elena Arencibia es una tapasteña de 71 años de edad a quien su padre, Pedro Arencibia Basallo, le ha legado la enorme responsabilidad de abrigar y a la vez compartir sus apuntes sobre el poblado de Tapaste. Gracias a este historiador, ya fallecido, y a su hija, se puede viajar al pasado y visitar este Círculo social fundado en 1914 bajo el nombre: Sociedad El grito de Baire.
En las hojas amarillentas, alguna máquina de escribir plasmó la minuciosa investigación de Arencibia, que desvela detalles interesantísimos de un lugar que después de más de un siglo de creado, Sandra se ha propuesto convertir en el Tropicana de Mayabeque.
El objeto de la institución, concebida como una sociedad para blancos fue, y cito textualmente: “Facilitar a sus asociados todos los medios de distracción, recreo y progreso propios de un pueblo culto.”
Allí se conmemoraban fechas patrias, se realizaban bailes populares, sobre todo en los días para celebrar a La Purísima, patrona de Tapaste. Igualmente, se ofrecían puestas de teatro y presentaciones de los niños de la Escuela Pública y de diversos artistas, muchos de ellos de la propia localidad. Vale destacar que en aquel lugar, se facilitaba a los asociados periódicos y revistas que se publicaban en La Habana, en tanto, de manera eventual, la Sociedad sirvió como centro de reuniones a la Asociación de Labradores y Vaqueros de la demarcación.
En ese mismo espacio, se instaló en 1936 el primer cine de Tapaste, que llevó hasta aquellos predios la maravilla de las películas sonoras.
Luz de luna
¿Cómo quedará la instalación una vez renovada? Dispondrá en el edificio principal de un salón de baile, bar, cabaret, escenario, camerinos y baños. En otras áreas aledañas a esta sección, se acondicionan un centro de elaboración y el socio administrativo.
Al fondo, se avanza en la creación del área de baile, bar-cafetería, baños, sala de juegos, taquilla y algo que ha demandado esta comunidad durante décadas: un parque infantil.
La obra concibe el uso de energía renovable, mobiliario nuevo, cercado perimetral, jardinería y la creación de accesos apropiados para las personas con discapacidad física.
Aunque no hay fecha marcada para la inauguración del centro cultural recreativo Luz de luna, los tapasteños festejan de antemano. Y no es para menos. El renacimiento de su Círculo social, aunque con otro nombre y nuevos colores, sostiene la identidad, las raíces y la memoria de quienes en 1703 decidieron habitar este sitio de una belleza natural espectacular y donde personas como Sandra y Centurión siguen fundando y amando. (Diario Mayabeque) (rda)





