En el hogar de niños, niñas y adolescentes sin cuidado parental de Mayabeque news, la noche ya no es sinónimo de oscuridad. Donde antes el déficit de combustible acortaba las jornadas, hoy los paneles fotovoltaicos escriben la nueva historia de diez menores que pueden hacer la tarea después del atardecer sin forzar la vista, o simplemente disfrutar de la noche sin que la falta de generación eléctrica apague sus risas.
El sistema de dos kilowatts de energía limpia, instalado en este centro de la capital provincial, no es una dádiva simbólica. Forma parte de un ambicioso programa de cooperación con la República Popular China que busca transformar la matriz energética del país, priorizando a los sectores más vulnerables.
«Ya puedo hacer la tarea cuando oscurece sin forzar la vista, igual cargar mi teléfono y utilizar la computadora», resume Dianelys Rodríguez Robira, de 16 años, mientras señala la lámpara de su cuarto. A su lado, su hermana gemela, Yanelys, asiente y agrega: «También podemos ver la televisión». Su historia, la de dos adolescentes que encontraron en el hogar un espacio para crecer, se multiplica en las diez almas que hoy habitan esta casa.
La instalación es una respuesta concreta a la estrategia nacional de cambio de matriz energética, en un contexto de déficit de combustible agravado por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense. Así lo explicó Noel Piloto López, director de Fuentes Renovables de Energía en Mayabeque: «A partir de un convenio con la República Popular China, esta instalación es la materialización de un acuerdo solidario que contempla la instalación de cinco mil sistemas de este tipo en todo el país».
Pero más allá del contexto geopolítico, en el hogar infantil la nueva tecnología tiene un significado tangible. No solo garantiza luz para leer o escribir; también asegura que un refrigerador conserve los alimentos, que un ventilador alivie las tardes de calor y que un televisor muestre dibujos animados.
«Antes los acostábamos temprano cuando no había luz; ahora pueden realizar sus deberes escolares, disfrutar o simplemente quedarse conversando un rato más», relata con emoción Yudeisy Espinosa Machín, directora del hogar. Mientras observa a los pequeños que derrochan felicidad con el nuevo sistema, afirma: «Cada kilowatt aquí encendido es una chispa de felicidad para los niños y para nuestro colectivo».
Dalaimy Alonso Delgado, directora de Planificación y Aseguramiento en la Dirección Provincial de Educación, explicó el sentido de la medida: «El país ha definido centros priorizados por su sensibilidad social, y el Gobierno destinó este, en especial, para nuestro Hogar Provincial. Estos diez niños son hoy nuestra razón para hacer la excepción y demostrar que la sensibilidad no se raciona».
El programa se extiende por toda la provincia con la instalación de más de un centenar de paneles solares en los municipios. Según precisó Jorge Luis Hernández Blanco, coordinador de programas y objetivos del Gobierno del Poder Popular, los paneles están en fase de traslado e instalación en policlínicos, hogares maternos, hogares de ancianos, el hospital psiquiátrico, funerarias, el centro coordinador de ambulancias, oficinas comerciales de la Empresa Eléctrica y sucursales bancarias de los once municipios.
En el montaje participan personas naturales, actores económicos y empresas locales, junto a la Empresa Eléctrica Mayabeque, en un esfuerzo que busca democratizar el acceso a la energía limpia.
Mientras el sol se pone sobre Mayabeque, los paneles continúan su labor silenciosa en el techo de este acogedor hogar. Dentro del lugar, las hermanas Dianelys y Yanelys encienden la luz para repasar la lección del día siguiente. Adentro, diez historias ya tienen luces limpias y más esperanzadoras. (rda)
