La chispa de la juventud

Mayabeque, Cuba: El zumbido constante de los motores y el inconfundible aroma a diésel y grasa son el día a día de Arleth Guzmán Batista. A sus 30 años de edad, esta ingeniera no solo es la Jefa de Operaciones de la Central San José de las Lajas, perteneciente a la UEB Grupos electrógeno y servicios eléctricos (Geysel), un enclave estratégico en la provincia de Mayabeque, sino que también encarna la fuerza de una nueva generación de dirigentes cubanos que, a pie de obra y con el corazón en la mano, asumen desafíos gigantescos en medio de las complejas circunstancias actuales del país.

“Cuando me gradué trabajaba en lo que es la UEB provincial como especialista en el área técnica, después de incorporarme a la licencia laboro aquí en la central como especialista de operaciones. Mi especialidad tiene un amplio campo en lo que es esta central ya que nosotros trabajamos en áreas altamente corrosivas donde hay metales, donde hay piezas, una reparación y disfruto porque mi carrera es parte de esto. No soy mecánica pero la metalúrgica es parte de la mecánica, es el interior. Aquí veo todo lo que he estudiado y ojalá mis conocimientos puedan servir de gran apoyo en esta central” afirmó Arleth.

La figura de Arleth cobra un simbolismo especial. Representa el compromiso, la capacidad y la resistencia de quienes, desde la primera línea, garantizan el funcionamiento de servicios vitales para la población.

“Es un trabajo bastante bonito a pesar de que trabajamos con máquinas, con compañeros de de mantenimiento como quien dice con grasa, con combustible, pero es una labor bastante bonita por lo menos yo como mujer me siento bastante feliz de compartir con personas capacitadas, altas, te preparan, te enseñan cada día algo nuevo y la función general es lograr levantar la central, lograr mantenernos ahí en apoyo al sistema y es algo bastante gratificante”, comenta emocionada.

Más allá de los diagramas eléctricos y los complejos mantenimientos, Arleth enfrenta otro desafío inmenso, uno que comparte con miles de mujeres cubanas: el de ser madre. Con niños pequeños en casa, la jornada laboral en la central no termina al caer la tarde. La alta responsabilidad de su cargo, que a menudo implica noches enteras de trabajo o la supervisión en sitios distantes, se une a la demanda de su rol familiar.

“Sí, es una tarea difícil más cuando se trabaja en lugares estratégicos como es esto, como es una central eléctrica. Tener dos pequeños en casa que te esperan, pero es una labor que si tú logras llevar lo que es el alma de la casa y el trabajo es algo que cuando te sientas y dices wow estoy contenta” expresó con los ojos humedecidos de satisfacción.

Este equilibrio, que exige un extraordinario grado de organización y compromiso, es un testimonio silencioso de la fortaleza femenina y del sacrificio personal al servicio del colectivo. Arleth Guzmán Batista no solo es una ingeniera brillante y una dirigente eficiente; es un ejemplo de cómo la juventud, la preparación y el amor por la patria pueden iluminar el camino, incluso en las circunstancias más adversas.

“Bueno hasta el momento las veces que se ha caído el sistema, lamentablemente esta central no logra entrar debido a que estas máquinas están paralizadas, que ya nosotros tratamos de hacer una conservación lo más que podemos aquí hasta que ellas puedan ser reparadas y tiene una bomba importante porque estas máquinas son como quien dice la primera línea de defensa nada más que se cae el SEN, son las que más rápido calientan y pueden incorporarse hasta el momento, hay otras centrales que son las que están creando los sistemas en Isla para levantar el sistema.” Explica Guzmán Batista con la mayor confianza que el sacrificio no será en vano y con el optimismo de que verá la puesta en marcha de esta planta pico. (rda)

Yohalys Romero Rodríguez