Mayabeque, Cuba. Con el lema “Las familias, una vida sana y un futuro sostenible”, Naciones Unidas centra este año la celebración del Día Internacional de las Familias
Un lugar emblemático en nuestra comunidad abrió sus puertas para recordarnos que el concepto de “hogar” trasciende los lazos de sangre. Visitamos el hogar de niñas, niños y adolescentes sin cuidado parental, un refugio donde la palabra “familia” se vive y se siente en cada rincón, en cada gesto de cuidado y en cada sonrisa compartida.
La dinámica del hogar nos recibió con una armonía que contrasta con la realidad que muchos de sus pequeños residentes han vivido. “Actualmente, el centro acoge a 14 niños y adolescentes. De ellos, doce transitan por la adolescencia y la niñez, en edades que oscilan entre los 7 y los 18 años, mientras que dos pequeños se encuentran en la primera infancia, recibiendo una atención especial que sienta las bases de su desarrollo”, nos explica Yudeysis de la Caridad Espinoza Machín, directora de la institución, cuya labor al frente de este centro es un testimonio de dedicación.
La rutina en el hogar está diseñada para sanar y proyectar el futuro. Aquí se crean espacios dedicados al estudio y las asistentes educativas asumen un rol activo en la vida escolar, participando en reuniones de padres y actividades educativas como lo haría cualquier tutor devoto.
El objetivo final es claro: formar hábitos y habilidades que les permitan alcanzar la independencia plena en su vida adulta. Esta labor no se hace en solitario; el hogar mantiene un estrecho vinculo con agencias y agentes de la comunidad que contribuyen directamente a elevar la calidad de vida de los niños.
Pero más allá de las estructuras, lo que realmente sostiene este lugar es la calidez de su gente. Lídice de la Cruz Céspedes, asistente educativa desde enero, nos confiesa que esta oportunidad le cambió la vida. Con una sensibilidad evidente, Lídice organiza procesos y horarios, pero sobre todo, entrega afecto. Para ella, integrar este colectivo ha significado sumarse a lo que define, sin dudar, como “una gran familia”.
Ese sentimiento de pertenencia es compartido por quienes allí crecen. Yanelis Rodríguez, una adolescente que vive en el centro desde hace seis años, se siente plenamente atendida. Junto a su hermana gemela, Dianelis, participa activamente en las labores domésticas y disfruta de la convivencia con los demás jóvenes. Yanelis no oculta su gratitud por la confianza y el cariño que recibe de todos.
La pequeña Katerine, de 11 años, lo resume con la sencillez más pura: durante nuestra conversación, expresó sentirse “protegida, cuidada y feliz”.
Al final de la visita, queda una certeza: en este hogar, el Día Internacional de las Familias se celebra todos los días. Porque allí donde hay cuidado, respeto y amor, hay una familia real, unida por lazos de corazón que abrigan para siempre. (IVP)



