Mayabeque, Cuba. La responsabilidad social de la empresa estatal socialista no se mide únicamente en toneladas o valores económicos, sino en su capacidad de llegar al corazón del barrio y tender la mano a quien más lo necesita.

 Así se ratificó en la Circunscripción 65 del territorio lajero, donde la Empresa Provincial de Recuperación de Materias Primas de Mayabeque protagonizó una emotiva jornada de entrega de módulos de aseo a personas en situación de vulnerabilidad.

La iniciativa forma parte del cumplimiento directo de las proyecciones de gobierno  en las 176 transformaciones económicas y sociales, de las cuales 23 corresponden al grupo empresarial del reciclaje.

La entrega —compuesta por detergente, jabones y otros productos de primera necesidad— estuvo dirigida a personas encamadas, ciudadanos con discapacidad físico-motora, adultos mayores con bajos ingresos y familias numerosas con niños pequeños.

Vivian Fragas, especialista de Cuadro y secretaria del Buró Sindical en la entidad, explicó el sentido de esta acción coordinada con los factores de la comunidad:

 “Nos vemos inmersos en las actividades por el centenario de nuestro Comandante en Jefe. De las 176 medidas aprobadas en el país, a nuestro grupo del reciclaje le corresponden 23, y entre ellas está la atención priorizada a los casos vulnerables. Junto a la dirección de la empresa, el Partido, el Sindicato, la delegada de la circunscripción y el equipo del consultorio médico, llegamos hasta los hogares para entregar este módulo de aseo que tanto ayuda a las familias”, precisó la dirigenta sindical.

Por su parte, Yelisandra Rivero Álvarez, delegada de la Circunscripción 65, resaltó el impacto directo que tiene esta colaboración institucional en la economía doméstica de sus vecinos:

 “Agradecemos profundamente a la Empresa de Materias Primas. Para estas personas que viven con ingresos mínimos o asistenciadas por el Estado, recibir este módulo de detergente y jabón es un alivio inmenso, porque son productos indispensables que a veces se les dificulta adquirir. Este compromiso se mantendrá en el tiempo a medida que entren nuevos insumos a la entidad”, destacó la delegada.

Detrás de cada puerta que se abrió para recibir la donación, florecieron historias de vida marcadas por la gratitud.

Una de las más conmovedoras fue la de David Zaldívar, asociado a la ACLIFIM y residente de la comunidad, para quien este gesto tuvo un significado doblemente especial.

David padece una discapacidad físico-motora, pero años atrás dedicó su vida laboral precisamente a la empresa que hoy tocó a su puerta:

 “Para mí esto es una emoción gigante, una cosa muy grande. Yo fui trabajador de esa misma empresa de Materias Primas durante muchos años; fui jefe de la nave de No Ferrosos y después estuve al timón como chofer. Sentir que la empresa donde trabajé no me olvida y viene a mi casa a traerme esta ayuda porque hoy la necesito, me llena de un orgullo tremendo. A la gente de Materias Primas y a la prensa, ¡muchísimas gracias!”, expresó con la voz entrecortada por la emoción.

El recorrido incluyó también el hogar de las hermanas Lianet y Leandra Vasallo Vizcaya, dos jóvenes madres de la circunscripción que cuidan de varios niños pequeños y reciben asistencia social al no estar vinculadas laboralmente por la atención constante que requieren sus hijos en edad temprana.

Lianet compartió el impacto real que representa esta donación para su economía familiar:

 “Nosotras somos consideradas caso social y cobramos el cheque de la asistencia, pero este aporte del centro de trabajo que nos apadrina es una ayuda enorme. Teniendo tantos niños chiquitos en la casa, el gasto en detergente y jabón es constante. Con esta donación no tenemos que gastar dinero en esos productos este mes, y eso nos alivia muchísimo. Estamos muy agradecidas con Materias Primas y con la delegada”, concluyó la joven madre.

La jornada en la Circunscripción 65 de San José de las Lajas demostró que, cuando la gestión estatal se une a la sensibilidad social y la organización comunitaria, la ayuda no llega como un simple paquete de insumos, sino como una caricia de dignidad, respeto y fraternidad humana.

Yohalys Romero Rodríguez