Mayabeque, Cuba: En la calle 3 de Melena del Sur, un pequeño taller guarda secretos que laten al compás de los segundos. Allí, entre engranajes diminutos y campanas que marcan las horas, dos hombres dedican su vida a un oficio que parece detener el tiempo: Luis Quiroga Gómez e Irán Rodríguez Romero.
En su mesa de trabajo conviven relojes de pulsera, de bolsillo, de pared y de mesa.
Luis, con cursos de capacitación que le dieron técnica y precisión se formó como relojero, oficio que ejerce desde el 19 de abril de 1982.
Irán, en cambio, aprendió hace más de tres décadas, mediante la tradición oral y práctica, guiado por Cheo, el maestro, quien le enseñó que cada maquinaria es distinta y exige horas de práctica.
Ambos coinciden en que no es un trabajo fácil: requiere estudio, paciencia y dedicación: “Cada uno es diferente al otro”, repite Irán, mientras ajusta un engranaje.
En Melena del Sur, como en otros municipios, ya no existen escuelas ni instituciones que enseñen este arte. Luis e Irán temen que el oficio quede en el silencio. Sin embargo, cada día, de lunes a viernes, abren su taller y ofrecen sus servicios a la comunidad. (IVP)



