Mayabeque, Cuba: En Jaruco un grupo de mujeres y hombres desafía cada mañana los límites del cuerpo y la edad. La mayoría padece dolencias crónicas, hipertensión o problemas de movilidad, pero ninguna falta a la cita. Todas llegan con una firme voluntad de vencer esos obstáculos y lo hacen al ritmo suave del taichí.
Entre ellos, una figura se impone por su energía y constancia: Migdalia Acosta Linares tiene 91 años, hace más de una década que realiza estos ejercicios y no piensa rendirse.
Vive sola, es hipertensa y, sin embargo, transmite unas ganas de vivir que contagian a todo el grupo. Nada la detiene: ama de casa, madre y abuela por excelencia, es para todos: un ejemplo a seguir.
“Desde el 2015 estoy en esto. Unas veces falto porque me enfermo, pero cuando puedo aquí estoy todos los días. Con mis amigas y mis compañeras”.
Para ella la edad no es un freno ni la soledad un obstáculo. Migdalia Acosta Linares, con sus 91 años y su sonrisa, nos recuerda que la verdadera juventud está en la mente y el corazón. (IVP)
