La confeccion de canastas, una tradición que renace en manos de las nuevas generaciones, es una realidad imposible de ignorar en Batabanó.

Esta artesanía hecha de caña de Castilla y arique, surge con el cultivo del Berro hace más de ocho décadas en el territorio.

Fue tan popular que se apodaban a las familias con este oficio como los canasteros y las técnicas de confección se llegó a incluir en la enseñanza de la escuela de oficio local.

Sin embargo con el paso del tiempo el cultivo del Berro decrece en Batabanó y con ella la tradición de confección de las canastas. Hoy es interesante ver surgir la vieja tradición desde las manos del joven estudiante en carpintería Yadiel Ribas Arcia, quién forma parte del proyecto cultural IncorporArte.

A los 12 años de edad comenzó a interesarse por la confección de canastas, al ver a uno de sus vecinos trabajar las técnicas, de él aprendió todo desde cómo medir, tejer, elegir la caña, y cortarla en el monte pues crece en áreas del caimán en la zona costera de Batabanó.

Lo difícil fue acostumbrarse a los gajes del oficio, porque dejan sus huellas en las manos, la caña se trabaja verde y suelen salir astillas. Pero eso no detuvo el interés de Yadiel quien comenzó con cuatro medidas de canastas desde la grande hasta la chiquita, luego incluyó cestos de baño, ropa y aquellos populares para  huevos.

Tejer las canastas y cestos  en diferentes medidas y usos, se convirtió en la pasión de este joven batabanoense, quién  desvela con su agilidad a quien lo ve crear estás artesanías. Su familia es un pilar para continuar con la labor, no solo porque él encuentra pasión en lo que hace sino también porque representa una profesión y una fuente de ingreso monetario.

Las canastas de caña de Castilla y Arique vuelven a Batabanó, una tradición local que renace de las manos del joven Yadiel Ribas Arcia.(IVP)

Darlenys Hernández Castillo