Mayabeque, Cuba. Esta semana, el espacio Del patrimonio al oficio, organizado por el Museo Municipal de Melena del Sur, nos acercó a la vida de un hombre que encontró en la costura un oficio capaz de transformar su historia personal y la de su comunidad: Roger Torres Pavón. Natural de Holguín y melenero por elección, Roger creció en un hogar humilde y lleno de valores, bajo el cuidado de una madre que, tras la pérdida de su esposo, asumió la crianza de ocho hijos. En medio de esas carencias, un día Roger soñó con tener un pantalón campana, moda del momento. Su madre, con ternura, le regaló un corte de tela de corduroy y le dijo: ?Ve y busca quién te haga el pantalón?. Pero la oportunidad lo encontró a él. Mientras su madre atendía gestiones del hogar, Roger se sentó frente a la máquina de coser y, recordando las puntadas que había observado en su abuela, su tía y su madre, se lanzó a la aventura. Desarmó un pantalón viejo, marcó la tela y, con ingenio, diseñó y confeccionó su propio pantalón campana. El éxito fue celebrado entre sus amigos, quienes pronto comenzaron a pedirle arreglos y confecciones.La vida lo llevó por otros caminos: cumplió servicios en Angola, estudió, trabajó en la topografía, la economía y los recursos humanos.

La costura quedó guardada, relegada a remiendos domésticos. Sin embargo, tras su jubilación, Roger desempolvó su Singer y volvió a coser. Los vecinos descubrieron su talento y comenzaron a encargarle trabajos, despertando nuevamente al sastre que, con cintas métricas, tijeras y agujas, remienda, diseña y crea.

Hace unos meses, Roger y su esposa llegaron a la comunidad de Travieso y luego al municipio de Melena del Sur. Su nuera lo animó: ?Viejo, saque la máquina y cosa?. Y Roger lo hizo.

Hoy demuestra que la costura no distingue entre hombres y mujeres, que los oficios tradicionales siguen siendo útiles y necesarios en una sociedad moderna.

La historia de Roger Torres Pavón es la de un hombre que, entre hilos y puntadas, recuerda que la creatividad y la tradición nunca mueren. Su ejemplo inspira a valorar los oficios que sostienen la identidad cultural.

Naivys Martínez Mirabal