Mayabeque , Cuba. “Mi nombre es Jessica Paula Querol Fernández, soy estudiante de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, curso el cuarto año”.
Hay quienes encuentran en el arte un pasatiempo, pero para Jessica Paula Querol Fernández, la creación artística ha sido su salvavidas, su lenguaje y la manera más hermosa de hacer las paces con su propio cuerpo.
“Yo desde que era niña siempre me gustó pintar, de hecho pintar era como mi escape porque yo era muy suelta y mi mamá me sentaba a dibujar desde que era chiquita para tranquilizarme. Y eso siempre ha sido lo que me ha gustado hacer”.
” Yo descubrí la academia cuando tenía alrededor de doce o trece años. Hice un intento al entrar y no pude. Entonces ya a los diecisiete años me volví a reincorporar en el mundo de la pintura y tal. Me preparé y entré en la academia”.
” A mí siempre lo que me ha gustado hacer, desde que yo empecé en San Alejandro, lo que he trabajado es mucho con la feminidad, con la seguridad de las mujeres, con el maltrato hacia la mujer, el maltrato más psicológico”.
Para Jessica, pintar es un recuerdo de su propia infancia. Esa pulsión creadora no era un hecho aislado en su vida; estaba inscrito en sus genes. Aunque ella tardaría años en descubrirlo, Jessica creció en una familia con una fuerte herencia artística, rodeada de músicos y artesanos. Sin embargo, la pieza del rompecabezas que definiría su destino llegó desde la distancia.
“Yo nunca conocí a mi abuelo. Y cuando… el abuelo es el papá de mi papá. Y cuando lo conocí, que nos logramos comunicar, porque él estaba hace muchos años en el exterior, me contó de que él es pintor y escultor”.
Quienes visitaron la reciente Feria de las Artes en San José de las Lajas, no pudieron quedar indiferentes ante sus cuadros. De sus lienzos emergen siluetas de mujeres voluptuosas, rotundas, llenas de curvas y, sobre todo, de una seguridad imponente.
“Yo siempre fui gordita, ahora he bajado de peso, y cuando yo entré a San Alejandro yo quería captar ese sentimiento que yo tuve toda mi niñez al crecer y ese complejo que al final se convirtió en arte, se convirtió en obras preciosas que a mí me encantan. A mí me encanta mi trabajo”.
No es una propuesta casual; es el resultado de un largo viaje de maduración personal y artística de esta joven lajera, que hoy cursa el cuarto y último año en la emblemática Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro.
” Soy fotógrafa, estoy en ese mundo aparte de esas mujeres, que eso lo hago en pintura. Esas mujeres gordas, bonitas. Yo también hago fotografía erótica. Estoy trabajando con lo tropical, con las frutas, con ese deseo que tenemos los seres humanos que anhelamos tanto un cuerpo como nos gustaría comernos una fruta”.
” Eso a mí me encanta, ese concepto a mí me encanta y eso es lo que estoy trabajando ahora, que es lo que estoy llevando a cabo en mi tesis, esa es la investigación de mi tesis que estoy trabajando ahora, me estoy aventurando, porque es una aventura por la fotografía”.
Con su sensibilidad a flor de piel, Jessica Paula Querol Fernández continúa pintando y fotografiando. Cada pincelada suya no solo embellece un lienzo, sino que sana una herida y redibuja la manera en que el mundo percibe el cuerpo de la mujer. Su obra es, sin duda, un canto de amor propio que apenas comienza a escucharse.



