En Jibacoa, provincia de Mayabeque, se desarrolló un encuentro de intercambio de experiencias entre miembros del proyecto Adapta Habana: Plan de adaptación de la zona costera de La Habana y la coordinación del proyecto Mi Costa: Resiliencia costera por adaptación basada en ecosistemas de la zona sur de Cuba, con el propósito de fortalecer la cooperación en la implementación de la estrategia nacional de adaptación al cambio climático.
Tras la presentación de los participantes, Yadira González Columbié, coordinadora de Adapta Habana, expuso los avances y prioridades del plan de adaptación de la zona costera de La Habana para este 2026, destacando la importancia de integrar ciencia, planificación territorial y participación comunitaria en la reducción de vulnerabilidades.
Seguidamente, representantes de la Dirección Provincial del CITMA en Mayabeque dialogaron sobre la implementación de políticas ambientales en el municipio Santa Cruz del Norte, con énfasis en proyectos estratégicos como el desarrollado junto a Havana Club Internacional S.A.? que busca restaurar y potenciar manglares y bosques costeros en función de la neutralidad climática. También destacaron su participación en el proyecto NutriVida, destinado a apoyar la seguridad alimentaria y la nutrición de embarazadas, mujeres lactantes e infancias hasta doce años en seis municipios prioritarios del país.
La coordinadora de Mi Costa en Mayabeque, Raisa Gloria Hernández Hernández, compartió las líneas de trabajo del proyecto en la provincia, resaltando los resultados del vivero El Embarcadero, las acciones realizadas en el centro de intervención Surgidero de Batabanó, así como los programas de capacitación en las aulas anexas de Melena del Sur y Güines.
Por su parte, la dirección del Instituto de Planificación Física (INOTU) en Mayabeque expuso las acciones vinculadas a la planificación territorial y la implementación de la Tarea Vida, subrayando la necesidad de integrar la adaptación climática en los instrumentos de ordenamiento físico de la provincia.
Los presentes valoraron de manera positiva el encuentro, argumentando que este tipo de intercambios resulta esencial para articular esfuerzos entre proyectos complementarios, que desde diferentes territorios y enfoques contribuyen a la resiliencia de comunidades costeras frente al ascenso del nivel del mar y los fenómenos extremos asociados al cambio climático.
