La red solidaria que sostiene al Hospital Psiquiátrico de Mayabeque

La directora del Hospital Psiquiátrico Crisanto Betancourt, la Doctora Belkys Falcón Sotolongo, confiesa que el apoyo de las empresas padrinas va más allá de lo nutricional: genera una conexión humana que los pacientes agradecen. En un contexto de carencias, la institución demuestra que la organización, la eficiencia y la solidaridad pueden garantizar servicios de calidad.

Un milagro cotidiano

Cuando la doctora Belkys Falcón Sotolongo habla del impacto que tiene en su hospital el apoyo de las empresas padrinas, sus ojos se iluminan y las palabras fluyen con la convicción de quien atestigua diariamente un milagro colectivo.

“Es algo maravilloso, maravilloso para los pacientes y para nosotros, los que convivimos con ellos en el día a día”, confiesa la directora del Hospital Psiquiátrico Provincial Crisanto Betancourt de Mayabeque.

Desde los pasillos del centro de salud mental que atiende a decenas de personas en situación de vulnerabilidad, Falcón Sotolongo explica que el impacto de estas ayudas trasciende lo meramente material. “Siempre se recibe con mucha aceptación el apoyo que dan todos estos centros padrinos. No solo desde el punto de vista del aporte nutricional, el incremento en algún alimento que pueda ser favorecedor para ellos, sino también esa conexión que existe en el momento que ellos llegan: sentirse apoyados por otros centros o por otras personas. Eso es muy positivo”, enfatiza.

En un país que enfrenta profundas dificultades económicas, agravadas por el recrudecimiento del bloqueo, la directora valora doblemente estos gestos. “Más en estos momentos en que nuestro país atraviesa un entramado tan complejo, eso es realmente alentador”, reitera.

Una organización que no falla

Lejos de ser una ayuda esporádica, el respaldo al hospital responde a una estructura organizativa sólida, articulada por el Gobierno del Poder Popular en el territorio. Falcón Sotolongo detalla que, en el caso específico de los alimentos, las entregas tienen una frecuencia definida: “Está organizado de una forma muy bien articulada semanalmente. Todos los miércoles y los sábados, las empresas que van a venir me lo comunican. Eso no tiene fallo”.

Pero la red solidaria se extiende más allá de las empresas estatales. El hospital también recibe apoyo de cooperativas cercanas, como la José Martí y la Ignacio Agramonte, que realizan donativos constantes de alimentos. “Siempre es así”, afirma la directora, como quien describe una rutina establecida, aunque en realidad se trate de voluntades que sostienen la calidad de vida de los pacientes.

La Empresa Cárnica: un padrino con historia

Uno de los eslabones fundamentales de esta cadena solidaria es la Empresa Cárnica Nueva Paz. Su director general, Alexander Díaz Real, explica cómo surgió este vínculo con el sector de la salud.

“Una vez asumida la empresa, se nos dio la tarea de apadrinar centros de salud dentro del municipio de Nueva Paz”, comenta Díaz. Inicialmente, su responsabilidad abarcaba el consultorio médico del Central Manuel Isla, la Clínica Estomatológica de Nueva Paz, el Consejo Popular y el consultorio del poblado de Vega.

Sin embargo, en diciembre, una reunión conjunta dirigida por el Partido Provincial amplió el horizonte. “Se nos encomendó apoyar la atención diferenciada a personas vulnerables en el hospital, debido al déficit o al bloqueo generalizado que hoy tenemos impuesto por los Estados Unidos”, recuerda el directivo.

La primera intervención fue tan práctica como necesaria: “Rediseñamos, organizamos y dimos mantenimiento al cuerpo de guardia del hospital. Una vez listo, el área quedó en condiciones para prestar atención tanto a los pacientes internos como a los externos que vienen a consulta”.

Pero la labor no terminó ahí. “En un segundo momento, por planificación del Gobierno, asumimos la tarea de mejorar la alimentación de los pacientes. Buscamos ofrecer una dieta más balanceada y diferenciada, para que puedan estar mejor alimentados y atendidos”, explica Díaz.

Otras garantías y logística imprescindible

Ante la pregunta sobre carencias de agua, electricidad o insumos médicos, la respuesta de Falcón Sotolongo sorprende por su seguridad.

“¿Carencias? Nosotros nos las ingeniamos para mejorar la asistencia y aprovechar al máximo las reservas y horarios”, responde sin titubeos.

La explicación revela una gestión eficiente de los recursos disponibles. El centro cuenta con dos turbinas propias que, aprovechando el fluido eléctrico establecido, bombean agua hacia un tanque elevado, garantizando el suministro diario. Las tareas de lavandería se realizan en los horarios de electricidad, reservando el grupo electrógeno, con combustible asegurado, para emergencias y servicios prioritarios.

En cuanto a los medicamentos, la directora reconoce “baches” puntuales en algunas líneas, como ansiolíticos y antipsicóticos, pero asegura que el personal médico busca alternativas terapéuticas. “Paciente que entra en crisis, sale compensado con lo que tenemos”, sentencia.

Un modelo que humaniza

La experiencia del Hospital Psiquiátrico Crisanto Betancourt demuestra que, incluso en tiempos de limitaciones, es posible garantizar una atención digna y de calidad. La combinación de una gestión interna eficiente con soluciones concretas y una red externa de apoyo solidario a través de empresas, cooperativas y otras instituciones, conforma un modelo que humaniza la salud pública.

Mayabeque ha puesto en marcha una estrategia integral para fortalecer la atención a pacientes hospitalizados en toda la provincia. En el hospital Crisanto Betancourt, esta política se materializa a través del respaldo de diversas entidades, que fortalecen la atención de los pacientes.

El ejemplo evidencia la integración de las empresas locales con el sector sanitario para mantener la calidad de los servicios de salud, demostrando que la unión entre la comunidad y las instituciones productivas marca la diferencia en el bienestar de la población.

Para Belkys Falcón Sotolongo y su equipo, cada entrega de alimentos, cada gesto de las empresas padrinas, cada donativo de las cooperativas cercanas es mucho más que un insumo: es un mensaje de que los pacientes no están solos, de que la comunidad los sostiene, de que, a pesar de todo, hay quienes velan por su bienestar.

Y en un hospital psiquiátrico, donde la conexión humana es parte esencial de la terapia, ese mensaje vale tanto como cualquier medicamento. (Diario Mayabeque) (rda)

Yensy Rivera Rivera