Mayabeque, Cuba: Cuando Marcos Antonio Barrios Velázquez asumió como jefe del grupo de operaciones de fuentes renovables en la Empresa Eléctrica Mayabeque, la “transición energética” daba pasos decisivos en la agenda territorial. Seis años después, no solo es una realidad tangible en el paisaje de la provincia, sino el núcleo de su vocación profesional. “Participé en el emplazamiento del parque fotovoltaico La Sabana, que generará más de 21 megawatts al sistema con cerca de 43 mil paneles”, explica con la seguridad de quien ha convertido los planos universitarios en infraestructura viva.
Para Marcos, la energía limpia no es una estadística de megawatts. Es la convicción de estar edificando un futuro sostenible para un territorio que demanda entre 110 y 120 megawatts diarios. “Cada panel que instalamos es un paso hacia la soberanía energética”, afirma. Su labor trasciende la construcción de nuevos parques. Actualmente, lidera uno de los capítulos más prometedores en el montaje de tecnología renovable para sectores sociales y económicos vulnerables con la integración de nuevos inversores de origen chino en los once municipios de Mayabeque. Estos dispositivos, actualmente en fase de montaje, convierten la corriente continua generada por los paneles en la corriente alterna que alimenta los hogares maternos, de ancianos, policlínicos, sucursales bancarias, funerarias, entre otros de prioridad, y optimizan su eficiencia. “Es un desafío técnico de alto valor, porque estamos hablando de estabilidad y calidad y ello nos lleva a un entrenamiento de superación constante, así como a la innovación”, subraya.
Este reto cotidiano es, precisamente, el crisol donde se funden su preparación académica y la realidad de su ejercicio como joven profesional. Egresado de la universidad José Antonio Echeverría, CUJAE, Marcos reconoce que las aulas le brindaron las herramientas teóricas y la base científica, pero es el día a día en Mayabeque el que le ha otorgado habilidades para adaptar la tecnología a la vida cotidiana. “En la universidad aprendes pero nada te prepara para lidiar con la logística de llevar 43 mil paneles a un sitio, o para coordinar un equipo que debe resolver una incidencia con el software de un inversor chino mientras el sol sigue avanzando”, reflexiona.
Esa sinergia entre el conocimiento adquirido y la experiencia práctica es lo que enriquece su visión. Cada jornada es una lección de adaptación. Los manuales de los nuevos inversores, diseñados para contextos distintos, se convierten en un desafío de ingeniería donde su formación le permite interpretar, ajustar y crecer junto a su colectivo. “Mis compañeros participan en cada tarea y juntos enfrentamos las misiones, somos muy unidos y nos completamos en todo momento. Esa combinación nos hace más fuertes, más creativos”, asegura.
Marcos es el rostro de una generación que no espera soluciones, sino que las construye. La huella de él y de quienes integran tareas medulares en el Grupo de Operaciones de Fuentes Renovables que dirige, o en otros ámbitos complejos de la vida del país, está en la capacidad de demostrar que la juventud cubana lidera los complejos procesos tecnológicos y energéticos del presente. En su labor diaria, la energía limpia deja de ser una aspiración para convertirse en un legado, forjado con la teoría aprendida en las aulas y la pericia ganada a fuerza de sol, manuales y dedicación. (Diario Mayabeque) (rda)
