Mayabeque, Cuba: La melenera Yerlen Fernández Rojas heredó de su madre el amor por la medicina. Con la certeza de quien cumple un sueño, se adentró en la especialidad de medicina interna, una rama que muchos consideran compleja.
Sus primeros años laborales los desarrolló en el hospital Crisanto Betancourt y seguidamente ejerció durante casi una década en el Hospital General Docente Aleida Fernández Chardiet, donde agradece a colegas y enfermeras las horas de acompañamiento y aprendizaje junto a pacientes de las más diversas realidades.
La maternidad marcó un nuevo rumbo en su vida. La dedicación a su embarazo y posteriormente a su niña, Ashley, abrió un horizonte distinto: la colección de plantas ornamentales. Cactus, suculentas y adenium comenzaron a dar vida y color al exterior de su hogar, convirtiéndose en un refugio de paz.
Cuando se acercaba el segundo cumpleaños de Ashley, Yerlen y su esposo decidieron crear juntos un regalo diferente. De esa complicidad surgió la primera manualidad: una casa de muñecas. Luego llegaron una cocina, un elevador, medios de transporte y una variedad de recursos que, además de entretener, contribuyen al desarrollo cognitivo de la pequeña.
Hoy, con un nuevo cumpleaños en el horizonte, la familia construye una obra aún más especial: el barco de Peter Pan, aquel navío que en la película simboliza aventuras, tesoros escondidos y la eterna infancia. En su interior habrá espacio para la magia de Campanita y para los sueños compartidos.
La doctora Yerlen forma parte de una familia que sueña y construye junta. Sus conocimientos hoy también contribuyen a la armonía del Museo de Melena del Sur, mientras Ashley crece feliz entre dibujos y trazos, y en el patio los zunzunes revolotean entre orquídeas.
Gracias, Yerlen, por permitirnos esta vez compartir un té en tu mundo, donde la medicina, las plantas y la imaginación se entrelazan en una historia de vida que inspira. (rda)
