La solidaridad que tiende México a Cuba, que desafía la agresividad yanqui (nadie ha sufrido tanto esas agresiones como los mexicanos), tiene en nuestra provincia raíces profundas.
Mayabeque ha sido puente para esos afectos y la Cultura conserva tales memorias. Madruga guarda con celo testimonios y tradiciones de la migración yucateca, llevada allí como mano de obra barata (casi esclava), fundida ya con la población cubana, pero añadiéndole al ajiaco de nuestra identidad, platos como el pan de maíz o motivos artesanales muy propios.
También en Santa Cruz del Norte hay huellas visibles de la presencia cultural azteca. Sin embargo, Batabanó era en el pasado una ruta casi obligada para aztecas y cubanos.
José Juventino Policarpo Rosas Cadenas, verdadero genio musical, murió allí, a los 26 años de edad, en la casa de salud Nuestra Señora del Rosario, en Surgidero.
Antes de cumplir 20, Juventino Rosas creó muchas de sus célebres composiciones, como Carmen y Ensueño seductor y sobre todo, la de más rotundo éxito, Sobre las olas, el vals que ofreció para su publicación el 7 de febrero de 1888, y en cuyo contrato afirmó: “Recibí de los señores A. Wagner y Levien, de la compañía Didson Oliver, de Nueva York, la cantidad de cuarenta y cinco pesos, valor de mis composiciones Lazos de amor, chotis, y Sobre las olas, de cuyas obras vendo por la presente la propiedad…”
Se cuenta que tiempo después sufrió un desengaño amoroso y abandonó su patria, enrolándose como violinista en una compañía de zarzuelas. Ya en La Habana, aquella empresa fracasó y lo dejó en serias dificultades económicas y delicado estado de salud (mielitis espinal).
En Surgidero de Batabanó, esperanzado en tomar un barco que lo retornara a México, Juventino murió el 9 de julio de 1894 y allí fue enterrado por caridad. Vecinos piadosos que descubrieron su grandeza artística, guardaron sus pocas pertenencias, especialmente su violín, que devolvieron al gobierno mexicano cuando los restos del músico fueron exhumados, el 16 de julio de 1909.
Hoy reposa en la Rotonda de los Hombres Ilustres de México y su nombre ennoblece la Casa de Cultura batabanoense, como uno de los tantos caminos que acercan a cubanos y mexicanos. (rda)
