“Para ser maestro de otros, es necesario saber servir”. Haciendo gala de este pensamiento martiano, el Dr. C. Ramón Alipio Fundora Simón ejerce el magisterio como un sacerdocio. Por esta razón, recibió el Premio nacional de Pedagogía 2025.

“Me fue extremadamente difícil conformar el expediente, porque haciendo una autorreflexión y una autovaloración que nunca está ajena a un ser humano, no me concebía  con el suficiente aval para optar por el premio”, expresó con la modestia que lo caracteriza , el Dr. C. Ramón Alipio Fundora Simón.

El Premio Nacional de Pedagogía es la máxima distinción que otorga la Asociación de Pedagogos de Cuba a personalidades, por su contribución a la educación cubana y latinoamericana. Entre las personalidades que ostentan este reconocimiento se encuentran Lidia Turner Martí, Armando Hart Dávalos, Fátima Addine Fernández, Asela de los Santos y Fidel Castro Ruz.

“A petición con carácter urgente de la Dr. C. Melba Pérez Tortosa, que es la presidenta de la junta directiva provincial de la Asociación de Pedagogos de Cuba. Cuando me quedaban 3 días de plazo para entrar al expediente, que me habían convocado en el mes de febrero, recibí una comunicación, y, bueno,  gracias a los colegas y que le escribimos y dieron los avales, conformamos el expediente”.

El Doctor en Ciencias Ramón Alipio Fundora Simón, profesor titular de la Universidad Agraria La Habana Fructuoso Rodríguez Pérez, sobresale por sus resultados en los diferentes componentes sustantivos de la educación superior, principalmente por su labor docente metodológica en el pregrado y posgrado.

“El jurado presidido por la alta pedagoga cubana, figura reconocidísima en la ciencia y la educación en nuestro país  y en latinoamérica, Dr. C. Lesbia Cánovas, valoraron la propuesta junto con 4 colegas más de otras provincias, y otorgaron el premio.

El Dr. C. Fundora Simón atesora disímiles reconocimientos como el Premio José Luciano Franco, en 1999, por los aportes en la enseñanza de la historia; el Premio Evangelio Vivo, en 2019, por los aportes teóricos y prácticos en la educación; la medalla Rafael María de Mendive, la orden Frank País de segundo grado, por solo mencionar algunos. 

“Más que un regocijo,  es un compromiso.  Un compromiso para seguir en en esta obra de infinito amor, en este proceso que no culmina, que es eterno, como categoría eterna  de la sociedad, que es la educación.

“Seguir tratando de de hacer todo lo posible por ser consecuente y coherente con ese premio, y además seguir aportando a mi Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Agraria de la Habana”.

Maikel Simón Ramos