El equipo de amigos de Café y Arte tuvo la dicha de visitar el acogedor espacio que Cecilia y Reynaldo Manso llaman “El Edén de CelyMan”. Una casa decorada con buen gusto y un patio rico en árboles frutales, cultivos, plantas ornamentales, animales y hasta caracoles traídos por Rey desde su tierra natal Santa Clara. Un entorno que invita al descanso y refleja el sueño de los padres de Cecilia.
Reynaldo, melenero por elección y artista de múltiples talentos —pintura, proyectos comunitarios, hornillas de carbón, vinos caseros y hasta interacción en redes sociales— compartió con los presentes su visión sobre la resiliencia. Con la metáfora del bambú, recordó que los problemas prolongados nos ayudan a echar raíces y fortalecernos, y aconsejó alejarse de los “vampiros emocionales”.
Desde niño aprendió de su abuela a hacer vino de arroz, pasión que lo acompañó toda la vida y que perfeccionó en el centro de desarrollo de APICUBA. Hoy, tener vinos en casa es para él garantía de momentos placenteros y de compartir. El brindis con vino fue la manera peculiar de cerrar el verano 2026, dejando en cada invitado una sensación de gratitud y energía positiva.
En el patio se reunieron artistas, trabajadores de instituciones culturales y miembros del proyecto Mi Costa, quienes dialogaron sobre resiliencia y futuro sostenible. Fue también ocasión para felicitar al escritor Javier Rodríguez Romero, reciente ganador del Concurso Félix Pita, y para disfrutar la serie fotográfica “Nostalgia en Azúcar” del artista visual Lázaro Yovani Enriquez.
Cecilia, quien describe su día a día como “jugar a las casitas”, recibió de Rey una crema corporal inspirada en las fórmulas que usaban las grandes reinas. Entre anécdotas, proyectos y afectos, ambos demostraron que la proyección de futuro es un estilo de vida que permite aprovechar todas las oportunidades.
De la casa de Rey nos fuimos con las manos y el alma llenas: una lección de resiliencia, una dosis de energía positiva y la gratitud de contar con amigos sanos.




