En escenarios de Mayabeque news, Cuba y el mundo irradia pasión e identidad la compañía danzaria Sabor Latino, referente del movimiento cultural de la provincia.
La creatividad, el diseño de vestuario, la disciplina y calidad de sus espectáculos son la germinación del quehacer constante y el talento de Lázaro Aramillo Núñez,graduado de Danza y Cultura Física y hace 23 años director artístico y coreógrafo de la agrupación.
Los primeros bailes
La danza no llegó de casualidad a la vida de ?Aramillo?, como todos lo requieren, amén de lo usual de su nombre. Los primeros bailes africanos, yorubas y congos los concibió desde la casa, de la mano de sus padres, danzoneros vinculados al movimiento de artistas, participantes en presentaciones de cultura, festivales de danzón y muchas otras propuestas como: San Nicolás del Peladero, programa televisivo donde grabaron en varias oportunidades.
?Esa exaltación del cuerpo por las sonoridades me llegó muy temprano, al igual que el interés por formarme en esta manifestación artística. Primero me presenté al Conjunto Folclórico Universitario donde estuve durante 4 ó 5 años y de ahí emprendí a superarme hasta llegar a ser bailarín profesional. Con el tiempo esa pasión por la danza decidí transmitirla a través de los niños. Comencé entonces a trabajar hasta crear un grupo de danza en el municipio de San José de las Lajas. Este grupo por fortuna llegó a ser categorizado por la provincia, lo cual para mí fue una recompensa a la labor que me enriquecía espiritualmente. Así seguí por el largo sendero de la superación hasta graduarme de profesor de danza?, rememoró Aramillo Núñez para el suplemento especial La Rivera.
Al ritmo de la música cubana, enseñó a bailar a generaciones de muchachos. Sin embargo, ?lo más relevante del primer grupo fue que a pesar del poco tiempo en la docencia participó en el Festival de Ruedas de casino en el año 2009 y logró el gran premio?, subrayó con orgullo el coreógrafo y director, Lázaro Aramillo Núñez.
Ensayo tras ensayo, con paciencia y empeño el creador de tradiciones defendió la práctica del danzón, el cha cha chá, la rumba, el guaguancó y otros géneros danzarios y exigió como regla la puntualidad, el respeto mutuo y la disciplina.
Armonía y coordinación de los movimientos
De la niñez a la juventud, transitaban los pupilos junto a Aramillo. Muchos con las mismas pretensiones de su guía e inspirador, formar un conjunto profesional dedicado a defender la identidad cubana con coreografías atrayentes para el público dentro y fuera de la isla. Así muchos se presentaron a las artes escénicas de la otrora Habana y mediante procesos de audición conformaron la Agrupación danzaria Sabor Latino, mezcla de danza, teatro y cubanía.
Al decir de este maestro de la danza,Sabor Latino se funda en 2003, perteneciente al Elenco 5 del Ballet Folklórico Orisha Oko y posteriormente se hace individual y aparece como compañía independiente de las artes escénicas.
?Lo que más me gusta es trabajar las raíces nuestras. En la compañía como su nombre lo indica incursionamos en ritmos y folklores latinos, pero lo que verdaderamente me impulsa a la creación es la música popular cubana, los bailes africanos, yorubas y congos que disfruto desde mi niñez?, acentuó Aramillo.
Detrás del escenario
Detrás del escenario los alumnos admiran al amigo, profesor y creador de tradiciones. ?Con Aramillo hasta una piedra se mueve?, testifican.
?Diría yo que me siento realizado, sino satisfecho porque en el mundo del arte uno no tiene fin. Hoy te salió bien el espectáculo pero mañana quieres que sea mucho mejor. Todavía me faltan muchas cosas por lograr?, finalizó con una sonrisa, con la misma que hace década enrumbó su vida hacia la danza y salvaguarda de los valores artísticos.
ualidad a la vida de ?Aramillo?, como todos lo requieren, amén de lo usual de su nombre. Los primeros bailes africanos, yorubas y congos los concibió desde la casa, de la mano de sus padres, danzoneros vinculados al movimiento de artistas, participantes en presentaciones de cultura, festivales de danzón y muchas otras propuestas como: San Nicolás del Peladero, programa televisivo donde grabaron en varias oportunidades.
?Esa exaltación del cuerpo por las sonoridades me llegó muy temprano, al igual que el interés por formarme en esta manifestación artística. Primero me presenté al Conjunto Folclórico Universitario donde estuve durante 4 ó 5 años y de ahí emprendí a superarme hasta llegar a ser bailarín profesional. Con el tiempo esa pasión por la danza decidí transmitirla a través de los niños. Comencé entonces a trabajar hasta crear un grupo de danza en el municipio de San José de las Lajas. Este grupo por fortuna llegó a ser categorizado por la provincia, lo cual para mí fue una recompensa a la labor que me enriquecía espiritualmente. Así seguí por el largo sendero de la superación hasta graduarme de profesor de danza?, rememoró Aramillo Núñez para el suplemento especial La Rivera.
Al ritmo de la música cubana, enseñó a bailar a generaciones de muchachos. Sin embargo, ?lo más relevante del primer grupo fue que a pesar del poco tiempo en la docencia participó en el Festival de Ruedas de casino en el año 2009 y logró el gran premio?, subrayó con orgullo el coreógrafo y director, Lázaro Aramillo Núñez.
Ensayo tras ensayo, con paciencia y empeño el creador de tradiciones defendió la práctica del danzón, el cha cha chá, la rumba, el guaguancó y otros géneros danzarios y exigió como regla la puntualidad, el respeto mutuo y la disciplina.
Armonía y coordinación de los movimientos
De la niñez a la juventud, transitaban los pupilos junto a Aramillo. Muchos con las mismas pretensiones de su guía e inspirador, formar un conjunto profesional dedicado a defender la identidad cubana con coreografías atrayentes para el público dentro y fuera de la isla. Así muchos se presentaron a las artes escénicas de la otrora Habana y mediante procesos de audición conformaron la Agrupación danzaria Sabor Latino, mezcla de danza, teatro y cubanía.
Al decir de este maestro de la danza,Sabor Latino se funda en 2003, perteneciente al Elenco 5 del Ballet Folklórico Orisha Oko y posteriormente se hace individual y aparece como compañía independiente de las artes escénicas.
?Lo que más me gusta es trabajar las raíces nuestras. En la compañía como su nombre lo indica incursionamos en ritmos y folklores latinos, pero lo que verdaderamente me impulsa a la creación es la música popular cubana, los bailes africanos, yorubas y congos que disfruto desde mi niñez?, acentuó Aramillo.
Detrás del escenario
Detrás del escenario los alumnos admiran al amigo, profesor y creador de tradiciones. ?Con Aramillo hasta una piedra se mueve?, testifican.
?Diría yo que me siento realizado, sino satisfecho porque en el mundo del arte uno no tiene fin. Hoy te salió bien el espectáculo pero mañana quieres que sea mucho mejor. Todavía me faltan muchas cosas por lograr?, finalizó con una sonrisa, con la misma que hace década enrumbó su vida hacia la danza y salvaguarda de los valores artísticos. (RDA)
