Opinión

Los accidentes constituyen una importante causa de mortalidad y morbilidad en Cuba y el mundo, entre los más comunes están los accidentes del tránsito, los de trabajo y los de ahogamiento.

Algunos conceptos sobre el término, definen a los accidentes como una cadena de eventos y circunstancias causantes de una lesión no intencional, pero ¿hasta qué punto podemos ser responsables de estos hechos?

Una deficiente iluminación, escalones muy altos, pisos mojados, ausencias de barandas, objetos en el suelo o subirse en sillas, son algunos de los factores más frecuentes.

Tener buenos vecinos es un privilegio, convivir en paz con ellos un principio, para muchos sagrado.

Un viejo presagio afirma que el mejor hermano es el vecino más cercano, cuantas veces estos nos sacan de apuros, con algo que necesites de inmediato y ya es tarde para adquirirlo en la tienda, o sencillamente se te acabó y ellos tienen para compartir.

Cierto es también que hay vecinos y vecinos.

El maltrato al entorno y a la propiedad social, así como las conductas impropias en lugares públicos, forman parte de los temas que se debaten a diario en cualquier espacio. La verdad es que aflora un sentimiento de angustia y preocupación extrema por la destrucción de nuestro patrimonio, que se acentúa cada vez más.

En especial, en aquellos parques emblemáticos para la sociedad, en los que cualquiera de nosotros descansa unos minutos luego de una larga caminata, dialoga o intercambia con amigos, comparte criterios con el ser amado, o simplemente donde llevamos a nuestros hijos para que tengan un rato de diversión de la manera más sana posible.

Durante años escuché a muchas personas defender la idea de que los negocios particulares eran la solución al mal servicio que recibíamos en algunos establecimientos estatales.

Utilizaban argumentos que iban desde; la gente atiende mejor cuando ganan por lo que realmente hacen o las personas trabajan mejor por lo que es suyo.

Siempre tuve mis criterios sobre el asunto, pues considero que servir bien va más allá del interés por la retribución que se obtenga. Tener vocación simplemente para satisfacer a los demás, no define si el establecimiento es estatal o particular.

"Si no encuentras donde botar la basura, tírala en cualquier esquina", así decía una madre a su hijo hace apenas unos días cuando, jabita en mano, se disponía a sacar los desechos fuera de su hogar.

Caminar por algunas calles de mi Güines, municipio ubicado a 52 kilómetros de La Habana, entristece. Hay basuras, desperdicios, escombros por las esquinas. La suciedad resulta preocupante.

De nada vale que los trabajadores de comunales cumplan su labor para mantener la ciudad limpia, si personas inconscientes cometen indisciplinas sin importarles las consecuencias.