Ante las tormentas eléctricas mejor precaver que lamentar

Tormentas eléctricas.
Tormentas eléctricas. Foto: YouTube.

Mayabeque, Cuba: Territorios de Mayabeque al igual que otros del país son afectados durante este verano por las temibles tormentas eléctricas.

Según estudios meteorológicos, estos rayos como también se les conoce o fulguraciones se encuentran asociadas a tormentas locales severas, lluvias intensas, la caída de granizos, tornados, y hasta en días claros, pueden producirse aunque de manera aislada, entonces son conocidas como centellas.

Los meses más propensos para la ocurrencia de descargas eléctricas son precisamente los de junio y julio, el peligro que generan está latente en todos los territorios del país donde cada año originan la muerte de unas 63 personas.

Es necesario cumplir con las medidas indispensables ante la presencia de una tormenta tales como: alejarse del agua, porque es buena conductora de la electricidad, por tanto salga del río, la playa o la piscina si los está utilizando. No se aproxime a los espejos por el contenido de azogue que contiene; si está a la intemperie protéjase en el edificio más próximo, no monte bicicleta, ni a caballo, y no manipule objetos metálicos.

Cuando tenemos una tormenta eléctrica, no use la ducha, ni manipule las llaves de agua, no utilice los teléfonos, ni los celulares, desconecte los equipos electrodomésticos, incluidos el módem de la computadora y el teléfono inalámbrico, no se asome a puertas y balcones y cierre las puertas y ventanas de la casa.

Si está en el campo aléjese de los árboles y si va por una zona abierta o despejada refúgiese en zonas bajas, nunca eche a correr durante la tormenta y menos con la ropa mojada, y quite de su cuerpo todos los objetos de metal que lleve, apague los móviles.

También es importante conocer que ante una tormenta eléctrica si va en grupo lo mejor es dispersarse unos metros y adoptar posiciones de seguridad, si va en un vehículo cerrado apague el motor, baje la antena, cierre las ventanillas y las entradas de aire.

Como puede advertir hay normas que vienen desde nuestros abuelos, otras las ha determinado el propio conocimiento y el devenir de la humanidad, todas necesarias, indispensables para proteger la vida humana ante la ocurrencia de una tormenta eléctrica.

Estos meses de verano son peligrosos, mejor precaver que lamentar. (BSH)

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Elsa Gómez Valle

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