Teresita, la satisfacción del deber cumplido

Doctora María Teresa Pérez Gil, brigadista Henry Reeve.
Doctora María Teresa Pérez Gil, brigadista Henry Reeve. Foto. Autora

Mayabeque, Cuba: Mi entrevistada de hoy integra el destacamento Marta Martínez Figueras, constituido en Güines para prevenir y controlar la Covid-19. A su favor, la experiencia  de participar en situaciones de contingencia epidemiólogas  en otros países, como integrante de las Brigada Henry Reeve.

María Teresa Pérez Gil,  es una profesional consagrada a su carrera: “mi  primera misión internacionalista fue en la República de Belice, del 2005 al 2008, atendiendo un proyecto de intervención comunitaria sobre el VIH-SIDA, como epidemióloga, ya que el principal problema de salud de esa nación de Centroamérica es el SIDA”.

Su historia está marcada por las huellas del internacionalismo, la justicia social, el altruismo y otras cualidades que la distinguen como cubana.

Doctora María Teresa Pérez Gil. Foto: Autora

“Ahí tuve muchas experiencias, vi muchos niños morir de SIDA por falta de medicamentos, mucha desatención por parte de la familia, pues cuando un paciente en ese país tiene SIDA, la familia no puede verlo en el hospital y desgraciadamente el sistema de salud de ese país, no se caracteriza por el humanismo que sí existe en nuestro país y en muchas ocasiones estos pacientes no recibían atención médica y esperaban a que llegara el médico cubano o la enfermera para que les realizaran los procederes”.

“El proyecto que yo dirigí en esa hermana nación comenzó  en los medios de comunicación (radio y televisión) con programas educativos donde se enseñaba al pueblo de Belice, cómo convivir con el VIH-SIDA y evaluamos los resultados al inicio del proyecto, cuando había un desconocimiento total de lo que era esa enfermedad y al final logramos resultados alentadores».

«Otro obstáculo fue  el  tema idiomático, ya que si bien es un país que pertenece a Centroamérica, es colonia de Gran Bretaña por lo tanto hablan inglés, con un dialecto que es el Creole, fue bien difícil. La experiencia fue extraordinaria para nosotros como profesionales, además, tenemos la características de sabernos insertar en equipos de trabajo, por lo que existe un sistema de actuación en las misiones internacionalistas a lo largo de muchos años, fue una labor muy bonita, difícil como le dije anteriormente, pero lo hicimos en común y logramos resultados satisfactorios”.

“Al regreso de esa misión, dos meses después, ocurrieron los acontecimientos del huracán Katrina que afectó al sur de los Estados Unidos y fuimos convocados por la máxima dirección del Partido y el Gobierno, con el protagonismo de nuestro máximo líder, Fidel Castro,  para constituir el Contingente Henry Reeve”.

En la memoria de la Doctora Teresita, permanecen detalles que su voz hace públicos: “ esa fue otra experiencia muy bonita, pues el Comandante en Jefe nos acompañó día a día en el concentrado donde estábamos preparándonos, no solamente en el idioma, sino en la historia de los Estados Unidos, tuvimos como profesor a Eusebio Leal, nos dieron una preparación integral para combatir todo tipo de epidemia».

«Salimos seis brigadas y todas fueron despedidas por Fidel, no dejó de estar en ninguna, yo tengo una foto que guardo con mucho amor, donde él me tiene el brazo puesto por encima cuando está despidiendo la brigada, incluso un día fuimos llamados a la 11: 30 de la noche, para una reunión muy importante a las 3.00 de la madrugada y todos estábamos muy preocupados por lo que nos iban a decir, qué habíamos hecho mal, y para alegría de todos, nuestro Comandante nos regaló un reloj Orient, a cada uno de los médicos integrantes de la Brigada Henry Reeve”.

Doctora María Teresa Pérez Gil a la izquierda de Fidel. Foto: Autora

La labor  de la protagonista de esta historia, está sustentada en las enseñanzas de Fidel para brindar salud y bienestar en naciones amigas.

“El gobierno de los estados Unidos no permitió la entrada de nosotros al país cuando los sucesos del Katrina, pero él siguió confiando en los integrantes de la Brigada, ahí fue donde nos llamó soldados de las batas blancas, vencedores del dolor y la muerte y partimos a varios países: Guatemala, Ecuador, Pakistán, a mi me tocó ir a Guatemala, donde trabajamos en una comunidad indígena, a 3 500 metros sobre el nivel del mar y a menos dos grados  de temperatura, pero fue una experiencia maravillosa y nos fortaleció como profesionales y seres humanos”.

Uno de los tantos reconocimientos que ha recibido. Foto: Autora

“Tuve el apoyo de mi madre, de mi hijo, mis hermanos, sobrinas, toda mi familia en general y hoy siento el orgullo de que mi único hijo es médico pediatra e integra el Contingente Henry Reeve en una misión bien difícil en Honduras. Es una experiencia tan linda, es un sentimiento tan hermoso, ver como mis experiencias se realizan ahora en mi hijo y como él se siente a la vez orgulloso de mi y sigue mi ejemplo”.

Esta es la historia de  María Teresa Pérez Gil, una Doctora de Mayabeque que se ha ganado el prestigio, respeto y admiración de su pueblo  y en países  amigos de Cuba, su voz transmite la satisfacción por el deber cumplido. (adm)

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Indira La O Herrera

Periodista en Radio Mayabeque

 

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