Recuerdan en Cuba aniversario de la muerte de prócer independentista

Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. Foto: Prensa Latina
Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. Foto: Prensa Latina

La Habana, Cuba:  Cuba honra hoy al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de la guerra por la independencia y primer presidente de la República en Armas, quien murió solo y en combate hace 147 años, publica Prensa Latina. Así lo demuestran documentos e investigaciones posteriores que, por otro lado, no han podido dilucidar todos los acontecimientos vinculados a las últimas horas del conocido como «Presidente viejo».

De acuerdo con fuentes oficiales, Carlos Manuel de Céspedes, abogado y terrateniente, liberó a sus esclavos en la finca La Demajagua el 10 de octubre de 1868 y los convidó a la independencia o la muerte para iniciar así la guerra de liberación contra España.

El Mayor General del Ejército Libertador asumió en abril de 1869 la presidencia de la República en Armas, pero las tensiones y discrepancias con la Cámara de Representantes llevó a que esta lo depusiera el 27 de octubre de 1873.

En opinión de Pichardo y Portuondo, la deposición fue la antesala de su muerte porque lo privaron de ayudantes y escolta, y al mismo tiempo, lo obligaron a marchar a la saga del gobierno.

El cronista Ciro Bianchi explicó que el 27 de diciembre de 1873 Céspedes recibió autorización para moverse libremente y se trasladó hacia una zona del oriente insular donde pensaba esperar el pasaporte y el autorizo que le permitiría salir del país.

Ante la proximidad de los españoles, en enero de 1874 llegó a San Lorenzo, Sierra Maestra (oriente) y el 23 de febrero de ese mismo año recibió una notificación del Gobierno en Armas negándole el permiso para viajar.

Según diversas fuentes históricas, luego de esa prohibición accedió a salir de aquel lugar donde no tenía protección y fijó el traslado para el 28; pero el día antes lo sorprendió un destacamento español.

El coronel del Ejército Libertador Manuel Sanguily (1848-1925) escribió: «Céspedes no podía consentir que, a él, encarnación soberana de la sublime rebeldía, le llevaran en triunfo los españoles, preso y amarrado como un delincuente».

Hizo frente con su revólver a los enemigos que se le encimaban, y herido de muerte por bala contraria, cayó en un barranco, como un sol de llamas que se hunde en el abismo.

Los restos de Céspedes permanecen en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, donde también se encuentran los del Apóstol José Martí y las cenizas del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.(BBG)

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