La llegada del donativo de la República de México a la provincia ha cambiado por completo el ritmo habitual de trabajo en la Empresa Mayorista de Alimentos de Mayabeque (EMPA). Lo que comenzó como un gesto de solidaridad internacional se ha convertido en una operación de alta celeridad logística que ha movilizado a todos los trabajadores, quienes desde el primer momento laboran sin descanso para que los productos lleguen cuanto antes a los grupos más vulnerables.
En vísperas del aniversario 65 del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), que se celebrará el próximo 23 de febrero, y en medio del actual déficit de carburantes que afecta al país, la EMPA ha debido implementar un plan de medidas extraordinarias para superar las limitaciones de combustible y garantizar que la ayuda humanitaria se entregue a los consumidores sin demora.
Detrás de esta operación contrarreloj se encuentra la experiencia y el liderazgo de José Antonio Castellanos Fernández, un directivo con más de veinte años de servicio consagrado en el sector mayorista, reconocido nacionalmente por su desempeño meritorio y su profundo sentido del deber. Su trayectoria, iniciada en la antigua provincia de La Habana, fortalecida en misiones internacionalistas y consolidadas desde hace 15 años al frente de la EMPA, ha sido el pilar fundamental para articular esta respuesta.
Distribución en 383 unidades minoristas
Desde el martes la EMPA distribuye el donativo de alimentos en las 383 unidades minoristas de comercio interior distribuidas en todo el territorio mayabequense. Se benefician directamente las personas en situación de vulnerabilidad: embarazadas, niños con bajo peso y talla, adultos mayores de 65 años. Además, se destinan productos para niños de 2 a 6 años y de 0 a 13 años. El cargamento incluye arroz, aceite, galletas María, cerdo en especias, sardinas y durazno en conserva alimentos que conllevan el agradecimiento al Gobierno y pueblo de México por este gesto solidario con Cuba, en un contexto donde cada gesto cuenta.
Logística sin horarios: trabajar de día y de noche
Ante las limitaciones de combustible, la dirección ha impulsado una transformación operativa donde la prioridad absoluta es la protección de los almacenes y la distribución inmediata. “En la medida en que entren otros productos de la canasta básica y especialmente este donativo, se distribuirán con la mayor inmediatez posible. Hemos reorganizado los flujos de trabajo, adaptado las labores y los horarios de estiba y conducción se ajustan a la llegada de los cargamentos. Se trabaja de día o de noche para cumplir la misión cuando la situación lo exija”, explica Castellanos.
Este principio rige una logística que prioriza a niños, embarazadas y grupos vulnerables, asegurando que los recursos lleguen a quienes más los necesitan. La custodia de los alimentos se ha intensificado al máximo: “Implementamos controles rigurosos para preservar cada producto y garantizar que las áreas permanezcan bien custodiadas. Cuidar estos alimentos, y más tratándose de un donativo internacional, es un deber sagrado con nuestro pueblo”, sostiene el directivo.
Un colectivo comprometido
El éxito de esta estrategia reside en el ejemplo y la comunicación directa. Castellanos traslada personalmente su sentido del deber a cada trabajador, explicando los cambios y fomentando una corresponsabilidad total. Su liderazgo, forjado en décadas de servicio, inspira la resiliencia de un colectivo que hoy trabaja para honrar la solidaridad mexicana y cumplir con el pueblo.
A pocos días de conmemorar el 65 aniversario del MINCIN, la gestión de José Antonio Castellanos Fernández en la EMPA Mayabeque encarna los valores fundacionales del Comercio Interior cubano.
En este momento crucial, la experiencia y la unidad de un colectivo comprometido garantizan lo esencial: cumplir la misión de servir al pueblo. (Diario Mayabeque)(rda)






