Avivar la esperanza de su gente

Mayabeque, Cuba: Al sur de la provincia de Mayabeque, la dinámica de trabajo es diferente. Sin apenas salir el sol, un grupo de mujeres y hombres, se adentran en el agua y el barro, bajo cualquier condición meteorológica, para impulsar las labores de restauración de la primera línea de costa de Playa Caimito, en el municipio San Nicolás de Bari.

En esta zona deteriorada por la incidencia del cambio climático y el ascenso del fenómeno de salinización del suelo se regenera desde octubre de 2024 con una especie vegetal de la familia Rhizophoraceae, conocida comúnmente como mangle rojo.

La Empresa Havana Club International S.A es la responsable de la ejecución de un proyecto para la reducción de la huella de carbono, mediante la restauración de manglares y otros bosques costeros, iniciativa en colaboración con profesionales del Instituto de Geografía Tropical y de la delegación de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), el Servicio Estatal Forestal, los gobiernos locales, las comunidades costeras, trabajadores de la Ronera San José, integrantes de la Brigada de manejo forestal, perteneciente a la Empresa Agroforestal Mayabeque.

“Lo primero que se hace es el estaquillado (primera barrera para la protección del ecosistema degradado de la franja costera), luego se colocan las estacas de fijación y en las mismas se ponen hasta tres propágulos amarrados en forma de cocalecas, que es la técnica que se está utilizando a un marco de dos por dos y a una distancia de la costa de diez metros”, esclareció Miladys Hernández Hernández, jefa hace 20 años del Servicio Estatal Forestal en el municipio nicolaseño.

Hoy más por pasión y compromiso con el medio ambiente que por intereses salariares, los actores involucrados, principalmente los 11 miembros de la Brigada de manejo forestal, consiguieron el estaquillado de 1.6 kilómetros del lugar y la siembra de 16500 propágulos de mangle rojo, en cerca de 2 hectáreas.

“Se ha desarrollado un trabajo efectivo y duro, de vital importancia porque una vez que estas plantas crezcan se recuperará la franja costera, servirá de barrera ante el azote de los eventos meteorológicos, de hábitat para especies de plantas y animales, de alimento a las comunidades costeras y de sustento de vida para los pescadores”, argumentó el líder comunitario Juan Carlos Álvarez López, quien desde un inicio dirige la mencionada Brigada de manejo forestal compuesta por seis hombres y cinco mujeres.

Olga Lidia Ayala González, es una de estas damas que, aunque se inquieta durante el corto trayecto en bote para llegar al manglar no se aminora con la intensa jornada de trabajo.

Comenzamos a las siete de la mañana y terminamos cuando se cumple la plantación de todas las semillas concebidas para el día. Es muy trabajoso, bajo el sol y dentro del agua, haya calor o frío. Pero nos gusta esforzarnos por la responsabilidad fuerte que tenemos con los actores del proyecto y con el medio ambiente.

La protección y el rescate de los manglares guarda relación con la Tarea Vida y con las acciones del Estado para mitigar los efectos del cambio climático. Es por ello que el proyecto de colaboración se extiende también al manglar de Playa Rotilla y a la franja hidrorreguladora del río Santa Cruz, al norte de la demarcación.

Asimismo, incluye el levantamiento de parcelas de 500 metros cuadrados. Los expertos del Instituto de Geografía Tropical miden árboles que sean mayores de seis centímetros de diámetro. Dicha medición incluye corteza, diámetro y altura, el marcado con colores fluorescentes y la repetición del monitoreo al año siguiente para valorar el comportamiento y la evolución de las variedades.

Mirando al futuro es una necesidad y esperanza el revivir las zonas de manglar. En Playa Caimito, que ostenta la categoría patrimonial Sitio Natural Municipal, es una esperanza para su gente cercana y entregada a esas labores que le permitirán seguir aferrados a sus hogares y fieles a la naturaleza y a ese marque embate fuerte, pero es su despertar y razón de existir. (rda)

Ineibys Marrero García