Mayabeque , Cuba. La palabra viva vuelve a ser la protagonista en el territorio con la celebración de la duodécima edición de la Contada Lajera. Este evento internacional de narración oral, que ya es un pilar de la identidad local, se integra este año a las celebraciones por la Jornada Cultural Lajera.
Bajo la dirección de Julio Pedro Coto, miembro de la UNEAC y director del prestigioso Grupo Tacón, el certamen no solo busca el deleite estético, sino que apuesta por un fuerte impacto comunitario. Narradores provenientes de Colombia, México y diversas provincias de Cuba se despliegan en brigadas para llevar sus historias a diferentes sectores de la sociedad.
La programación del evento destaca por su carácter inclusivo. Diversos grupos de narradores visitan instituciones educativas como las escuelas Mártires de San José y Camilo Cienfuegos. Sin embargo, la magia del cuento trasciende las aulas: los artistas llegarán también al Hogar Materno, coincidiendo con la hora de visita para compartir con las gestantes y sus familias, así como al Hogar de niñas , niños y adolescentes sin amparo parental reafirmando el valor terapéutico y social de la oralidad.
La Contada Lajera no se limita a la palabra. En esta edición, el arte visual se entrelaza con el relato a través de la inauguración de la exposición “Otra Mirada”, de la autoría del propio Julio Pedro Coto, que tendrá lugar en la galería de arte.
El cierre de las jornadas promete ser un momento de mística y tradición con el esperado “Cuento Boomerang”. Este ritual, que habitualmente se celebra en la Casa de los Cuentos, tendrá como colofón el encendido de la fogata simbólica. A pesar de las limitaciones de recursos, la creatividad se impone: este año, el fuego se avivará con ingenio y voluntad, simbolizando que la luz de la palabra no se apaga.
“No habrá antorchas convencionales, pero la fogata se encenderá. La cuestión es mantener viva la llama de la tradición”, expresó Coto, subrayando la resiliencia de los artistas locales.
Con doce años de historia, la Contada Lajera se consolida como un espacio de resistencia cultural y hermandad internacional. En caso de inclemencias del tiempo, las sedes alternativas están listas para asegurar que, llueva o no en San José, las historias encuentren su camino hacia el corazón de los lajeros. (IVP)







