Mayabeque, Cuba: Para Luis Torres Pérez, un poblador del Reparto Vostok, en San José de las Laja, capital de Mayabeque, la expectativa de un Mercado de Barrio en su comunidad podría ser mucho más que una noticia, sería la posibilidad concreta de que su salario alcance para comprar productos esenciales y de primera necesidad con una mayor asequibilidad. Esa aspiración no nace del capricho, sino de un contexto de precios inflados y limitaciones de abastecimiento que golpean directamente la economía familiar, como ha detallado el Mincin al amparo de las nuevas resoluciones que buscan una transformación de la economía con impacto social.
El andamiaje legal que sustenta esa posibilidad está en los dos decretos publicados en la Gaceta Oficial No. 69 de 2026. El Decreto 167/2026 “Del Comercio Interior” ordena y moderniza las actividades mayoristas y minoristas, reconoce la participación de actores estatales y no estatales y prohíbe prácticas como el acaparamiento y la especulación. A su vez, el Decreto 168/2026 reglamenta el Registro Central Comercial, de inscripción obligatoria para todo aquel que ejerza el comercio, con un marcado acento en la informatización y en la definición del establecimiento comercial como espacio físico o virtual. Sobre ese marco, la Resolución 16/2026 del Mincin concreta el Mercado de Barrio como una forma de gestión que comercializa una nomenclatura fija de productos de primera necesidad como arroz, granos, azúcar, aceite, conservas, lácteos, cárnicos, embutidos y aseo y que opera exclusivamente en pesos cubanos.
Los beneficios de esta fórmula son tangibles si se compara con el mercado informal o no estatal. Para que los precios resulten entre un 10 % y un 15 % inferiores, el Estado exonera del 10 % del impuesto mayorista y reduce a la mitad el impuesto sobre ventas minorista, que queda en un 5 %. La iniciativa prioriza locales en zonas urbanas con fácil acceso. Además, pueden administrar estos mercados empresas estatales, Mipymes, cooperativas no agropecuarias, trabajadores por cuenta propia e incluso inversión extranjera, lo que fomenta la competencia y la eficiencia y busca una mayor cercanía a los clientes.
El inmueble estará exento de pago durante los dos primeros años, prorrogables si se realizan inversiones; se impulsa el comercio electrónico, la mensajería y el preempaque; y se prioriza la contratación de trabajadores que ya laboraban en el establecimiento.
Mayabeque no queda al margen de esta transformación. La provincia fue sede del Seminario de Capacitación para la Implementación de las Transformaciones Económicas y Sociales del Mincin, presidido por la titular del ramo Betsy Díaz Velázquez y las máximas autoridades provinciales. La figura del Mercado de Barrio cobrará vida en bodegas, carnicerías o Mercados Ideales que hoy tienen baja actividad comercial pero cuentan con espacio físico adecuado, dijo Armando García Mesa, director de Comercio en la provincia. Los actores económicos de los territorios mayabequenses que asuman estos mercados ya pueden acogerse a la exoneración del 10 % del impuesto mayorista y a la reducción del impuesto sobre ventas minorista al 5 %. Y añadió que como parte del mismo impulso, el Sistema de Atención a la Familia se extenderá hacia zonas intrincadas a través de los “Hogares de Alimentación Comunitaria”, en beneficio de adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad.
Así mismo puntualizó que los territorios están llamados a impulsar esta transformación que no solo busca aliviar el bolsillo de pobladores como Luis, sino también dinamizar la economía local al integrar a diversos actores y fomentar la competencia, “siempre con un enfoque social que prioriza a los más vulnerables”.
Y dijo que el éxito radica en que el abastecimiento se sostenga y el control funcione.
Pormenorizó que “Hacer cumplir lo estipulado exigirá la responsabilidad permanente de los factores comunitarios con la ciudadanía y el respeto a las disposiciones vigentes”.
“Si todo lo aprobado se articula correctamente, el Mercado de Barrio será un respiro tangible para los vecinos”, concluyó García Mesa. (rda)
