Opinión

Muchos pensaron que aquellos 82 hombres sería un sueño, pero solo Fidel tuvo la convicción de que si salían llegaban, si llegaban entraban y si entraban triunfaban. Nada ni nadie pudo detener aquel pequeño ejército, escaso de armas municiones y alimentos, en su camino hacia la victoria.

Pasados unos minutos de la primera hora del 25 de noviembre de 1956, bajo la lluvia fría, el yate Granma, comenzó a navegar por las aguas del río Tuxpan; debía burlar la vigilancia del faro y un puesto naval de la marina mexicana existente en la salida al mar abierto.

El desembarco del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, sentó las bases para el reinicio de las luchas revolucionarias por forjar una sociedad que realmente trajera los beneficios sociales para un pueblo, sometido por décadas a gobiernos corruptos y desleales a los intereses nacionales.

La Organización de Naciones Unidas, (ONU), rindió homenaje al líder de la Revolución cubana estaba entre los titulares que circulaban por la red de redes. Al leer esta noticia saltaron a mi memoria las innumerables ocasiones en que Fidel Castro acudió al plenario de la asamblea para exigir el cese del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba.

No se puede poner Reguetón, escuché decir a un directivo en una actividad para jóvenes, con motivo del día del estudiante. Aquello resultó un baño de agua fría para los cientos de muchachos que estaban agrupados en el festejo.

En solo unos días vuelve a ser noticia, la rendición de cuenta del delegado ante sus electores, una vez más quienes asumen la importante personalidad popular exponen ante los que depositaron confianza en él para representar sus intereses en la Asamblea Municipal del Poder Popular, su gestión en los últimos seis meses.